Página 1 de 2 de Implicaciones globales de un encarecimiento del Yuan

Francisco López Ollé
Parece que, por fin, China ha dado muestras de querer flexibilizar su tipo de cambio. Un movimiento que a priori podría generar, además del cambio del modelo económico del gigante asiático, una importante ayuda para salir de la actual situación económico-financiera.
La primera y principal implicación de un encarecimiento de su moneda sería el impulso de la capacidad adquisitiva de los consumidores chinos, un país con más de 1.330 millones de habitantes, con una tasa real de crecimiento en el 2009 del 8,7% (la menor en los últimos años, como consecuencia de la situación económica global) y con una producción industrial en ese mismo año del 8.1%.
Esto lleva a que se puedan extraer importantes consecuencias:
• Impulso de la demanda interna. El fortalecimiento de su moneda supondrá establecer una nueva dirección en la economía, que en estos momentos esta muy ligada a las exportaciones. Esto genera menor dependencia externa en favor del consumo propio, siendo de este modo menos vulnerable a los problemas exteriores.
• Una competencia más igualitaria con sus socios comerciales. Reconociendo los requerimientos del resto de países, en especial de EEUU en los últimos años.
• Mayor ajuste en la capacidad adquisitiva de los ciudadanos chinos respecto al resto de países.
• Importante impulso para las compañías centradas en el consumidor chino. En este sentido, gigantes empresariales como Coca-Cola, General Motors, Motorola y otros muchos se podrían ver fuertemente beneficiados. Aunque también podría suponer una mejora muy sustancial de las compañías que abastecen la demanda industrial del “gigante asiático”, como las empresas de equipamiento para construcción, Caterpillar, Komatsu, etc., sin olvidar las grandes compañías mineras BHP Billiton y Río Tinto, con importantes intereses en China.
• Incremento de las importaciones hacia China por parte de sus socios comerciales, impulsando de este modo el crecimiento de estos últimos vía balanza comercial. Las exportaciones americanas hacia el país asiático en los primeros cuatro meses de 2010 crecieron en torno al 42% respecto a 2009, tendencia que se podría acrecentar. Esto favorecería la recuperación económica a nivel global.
• Podría perjudicar a la economía japonesa. A diferencia de EEUU y otros países europeos que mantienen enormes déficits comerciales con China, Japón disfruta de una balanza comercial más equilibrada. Muchas compañías japonesas han ido estableciendo su producción en China en los últimos años y, para estas, un fortalecimiento del yuan podría incrementar los costes de producción, los costes laborales, la compra de materia prima, etc. China es el principal socio comercial de Japón, ya que este último país importó en torno a los 125.000 millones de dólares en bienes primarios chinos (ropa, productos alimenticios, etc.) y, a su vez, las exportaciones japonesas hacia el “gigante asiático” ascienden a 112.000 millones de dólares.
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