Página 1 de 2 de El futuro se diseña, no se improvisa
Y hablando de tres, me gustaría compartir tres reflexiones de estos momentos.
La primera es si ¿han servido tantas publicaciones, libros y metodologías para evitar la crisis que estamos afrontando?
Creo que la mayor parte de las publicaciones son buenas o muy buenas; lo que sucede es que tienen una visión parcial de las organizaciones y nos han hecho pensar de forma especializada, lo que hace que el directivo o el político visualice mentalmente departamentos, áreas, divisiones, Ministerios, incluso Consejerías o Concejalías, y rara vez se vean las consecuencias de una acción en el resto de las áreas.
¿No sería más interesante trabajar en una visión integral de las organizaciones? ¿No sería mejor contar con directivos o políticos con visión de conjunto?
La segunda reflexión tiene que ver con que si estamos en una economía del conocimiento, y no de medios de producción, ¿por qué seguimos entonces apostando por la cantidad y no por la calidad?, y ¿por qué no valoramos más una empresa intensiva en conocimiento que en mano de obra?
Esto se debe a que no hemos interiorizado la rápida evolución de los cambios y nos resulta difícil asimilar que lo que hace dos años era óptimo, ahora no vale.
Creo que también estamos perdiendo de vista la importancia del conocimiento; y digo conocimiento porque, aunque proceda de la experiencia, éste se transmite y la otra desaparece con la persona.
Actualmente, las organizaciones necesitan talento, y no imagen, porque antes gestionábamos y ahora tenemos que crear, innovar y trabajar mucho más; los modelos clásicos no funcionan. Hoy, seguramente todos invertiríamos con más confianza en una organización de “tamaño pequeño”, muy especializada, con enorme conocimiento y crecimiento moderado, que en una empresa de ‘tamaño grande’ en el sector de la construcción.
Mi tercera reflexión va acerca de ¿por qué no simplificamos la gestión? ¿Por qué no buscamos los tres pilares básicos?
Las organizaciones deberíamos de trabajar en: primero, personas; segundo, procesos, y tercero, tecnología.
Las personas son el talento, el conocimiento, básicamente la organización. Los procesos son el hilo conductor de la organización, siempre con visión de conjunto y de manera integral, (esto serviría para romper la departamentalización). Finalmente, la tecnología es infraestructura de la organización y no una herramienta al servicio de un departamento o para el beneficio de un proveedor (actualmente la tecnología es consustancial a cualquier actividad de la organización y debe responder no sólo a la operación sino a la organización en su conjunto).
Publicidad
Newsletter gratuita
Suscríbase ahora a nuestra Newsletter gratuita.
Le enviaremos periódicamente información sobre todo el contenido nuevo que aparezca en NUEVAempresa.com.


ShareThis