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Vías para la financiación de un proyecto emprendedor

Por   /   18 mayo, 2015  /   Sin Comentarios

Por Augeo Consulting Group, Firma especializada en consultoría financiera.

 

Conseguir la financiación necesaria, tanto para poner en marcha una empresa como para su desarrollo posterior es el gran caballo de batalla de todo proyecto emprendedor, y algo que hace perder el sueño a muchos nuevos empresarios. Pero antes de lanzarse a pedir dinero a diestro y siniestro, conviene pararse a pensar en cuál es nuestro modelo de negocio, porque esa reflexión nos puede evitar más de un disgusto, y nos ayudará a dirigir nuestros pasos hacia el tipo de financiación que mejor se ajuste a nuestro proyecto.

Vías para emprender, de PixabayLo cierto es que el grado de idoneidad de las distintas modalidades de financiación vendrá marcado, entre otros factores, por el número, trayectoria y perfil de los socios, por el sector en el que se está encuadrado y por el tipo de mercado en el que se pretende operar. Elementos como los recursos propios aportados inicialmente por los promotores, y otros más intangibles como la calidad del “business plan” o incluso el “feeling” personal también influyen en la mayor o menor capacidad de obtener financiación por una u otra vía. Todas ellas son válidas, pero no todas van a encajar bien con nuestro tipo de empresa. Por eso es importante conocerlas.

En general se puede considerar que hay hasta siete fuentes financieras posibles para los emprendedores

1.- Financiación bancaria. En estos momentos, se trata de una puerta bastante complicada de abrir para un emprendedor; y sólo lo lograrán proyectos muy solventes, trabajados y realistas, en los cuales se especifique con mucha precisión para qué se quiere el dinero (maquinaria, equipos, circulante, etcétera) y cómo se va a devolver.

Pros: Financiación rápida y de fuente sólida.

Contras: Difícil acceso y poco dados a proyectos innovadores. Fuertes garantías de devolución.

Tipo de proyecto: Negocio tradicional, socios de acreditada experiencia con avales para responder y recursos propios que sostengan el proyecto.

2.- Subvenciones públicas. En general, muy limitadas tanto en cuantía como en el uso que se les puede dar (ayudas a la innovación tecnológica, etc.). Deben ser consideradas más como ayuda o incentivo, principalmente de carácter fiscal (exenciones a la cuotas de la Seguridad Social, etc.) que como financiación propiamente dicha.

Pros: Sin obligación de reembolso y de aplicación directa para nuevos proyectos.

Contras: De escasa cuantía y nulo impacto directo en el circulante de la empresa. En ocasiones, muy rígidas en cuanto a los requisitos y lentas en su aplicación (cobro de los fondos).

Tipo de proyecto: Proyectos liderados por nuevos empresarios, jóvenes y personas con discapacidad o en riesgo de exclusión social (parados de larga duración, mujeres maltratadas, etcétera), proyectos tecnológicos o de innovación.

3.- Familiares, amigos, personas cercanas al emprendedor. Es lo que se conoce en inglés por las siglas “FFF“ (“friends”, “fools”, “family”). Con esa forma tan gráfica de referirse a los inversores del círculo más próximo al emprendedor (“fools”, literalmente, “tontos” en inglés), los anglosajones ponen el acento sobre el riesgo que implica este tipo de financiación, en la que lo que prima es la relación personal y de confianza casi “a fondo perdido” entre inversores y emprendedores.

Pros: Sin necesidad de grandes justificaciones. Mucha flexibilidad en cuanto a plazos de devolución y retorno esperado por el inversor.

Contras: Normalmente, de escasa cuantía y limitados al arranque. No permiten proyecciones muy a largo plazo.

Tipo de proyecto: Proyectos pequeños liderados por emprendedores jóvenes e inexpertos.

4.- “Business angels”. Son inversores privados que aportan su capital, su experiencia y contactos en el mercado. Aunque ponen dinero, su perfil es más de empresario y mentor que de inversor propiamente dicho. Tienen un carácter informal.

Pros: No sólo aportan capital, sino también un muy valioso know-how acerca del negocio y el mercado. La relación con el emprendedor es estrecha y personal.

Contras: A veces pueden llegar a intervenir demasiado en la gestión del negocio. Y normalmente, sólo acompañan en las primeras etapas del proyecto.

Tipo de proyecto: Proyectos de nicho y en el mismo sector y zona geográfica que el “business angel”.

5.- Capital riesgo. Son entidades que tienen por objeto la toma de participaciones en el capital de empresas no cotizadas en el primer mercado de la Bolsa. Junto a los bancos, son la otra fuente de financiación “profesional”. Están reguladas legalmente y pueden adoptar dos tipos de personalidades jurídicas: sociedades de capital riesgo y fondos de capital riesgo.

Pros: Inversor solvente, con todas las garantías legales y fuertes recursos. Suelen invertir en las fases de desarrollo y crecimiento de los negocios.

Contras: Poco flexibles en cuanto a sus exigencias de retorno de la inversión y a la rentabilidad de los proyectos. No suelen invertir en las fases iniciales de las empresas.

Tipo de proyecto: Empresas ya en funcionamiento y con fuerte potencial de crecimiento.

6.- Préstamo participativo. En esta modalidad, el prestamista realiza una apuesta por el proyecto y une su suerte a la del emprendedor. Se trata de un instrumento financiero caracterizado por la participación de la entidad financiera en los beneficios de la empresa financiada, además del cobro de un interés fijo. Es decir, si al emprendedor le va bien, el prestamista ganará más.

Pros: El emprendedor obtiene la financiación que necesita con la tranquilidad de saber que podrá devolver el préstamo en cómodas cuotas en las primeras y siempre difíciles etapas del negocio.

Contras: Como en toda apuesta, existe una contrapartida si se gana. En el momento en que la empresa obtiene beneficios, hay que entregar una parte de los mismos al prestamista que ayudó a poner en marcha la idea.

Tipo de proyecto: Proyectos con fuerte potencial de crecimiento y al mismo tiempo, un riesgo relativamente elevado.

7.- “Crowdfunding”. Se trata de una democratización de la financiación de proyectos empresariales El emprendedor solicita financiación a la colectividad, a todo aquel que pueda estar interesado en su proyecto, y normalmente a través de Internet. Las aportaciones se ven recompensadas con algún tipo de contraprestación relacionada con el proyecto (entrega de material, reconocimiento explícito del financiador, etcétera).

Pros: Se amplía enormemente el espectro de posibles financiadores. Supone multiplicar exponencialmente las posibilidades de la financiación de «FFF» gracias al poder de difusión de Internet y las redes sociales.

Contras: Es una financiación discontinua y casi imposible de planificar o de someterse a prospecciones.

Tipo de proyectos: Proyectos con algún componente social, vanguardista o que permita la identificación del inversor con una idea, una filosofía o un modelo de negocio.

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Sobre el autor

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