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La formación intercultural, decisiva en el éxito de las expatriaciones

Por   /   16 marzo, 2016  /   Sin Comentarios

Ana Gazarian, de EMSPor Ana Gazarian, CEO de Employee Mobility Solutions (EMS), Multinacional proveedora de servicios de movilidad internacional para empresas y profesionales.

 

No cabe duda de que la creciente internacionalización es uno de los mayores retos a los que se enfrentan las empresas españolas ni de que la Dirección de Recursos Humanos de las empresas tiene un papel crítico en el éxito de la compañía, facilitando en ese sentido la adaptación al entorno.

Pero, ¿realmente están las empresas preparando a sus empleados movilizados para enfrentarse al reto de relacionarse correctamente en los negocios y entorno social en su nuevo destino? Porque lo cierto es que los datos de un estudio de EMS indican que el 36% de retornos anticipados de las multinacionales españolas se debe a problemas de adaptación del expatriado a su destino, en tanto que la escasa formación intercultural es el segundo motivo más importante después del regreso por necesidades de la empresa.

Sí, la gran mayoría de las empresas dan importancia a la transmisión de cultura corporativa. Sin embargo, según un estudio de IESE, menos del 10% de las empresas españolas ofrece formación intercultural a sus empleados antes de iniciar el proceso de expatriación, algo que, sin embargo, es habitual en más del 40% de empresas extranjeras.

En cualquier caso, no hay que olvidar que la gestión internacional de empleados es un proceso muy complejo, que puede tener beneficios muy importantes, tanto para la empresa como para el movilizado. Pero todos los expertos coinciden en que, para que este proceso culmine con éxito y resulte satisfactorio para ambas partes, es fundamental tener muy en cuenta una formación intercultural.

Es verdad que una empresa puede desarrollar políticas corporativas aplicables en diferentes países, pero también es vital que sus empleados movilizados se adapten al destino asignado, tanto a su entorno de negocios como al mercado laboral y sociocultural. De lo contrario, no sólo la expatriación puede fracasar, sino que existe también el peligro de que el empleado no desee volver a asumir otra asignación. Por todo lo anterior, y por el coste que representa para la empresa un proceso de movilidad, se hace necesaria la formación cultural específica para el país de destino.

Sin embargo, la misma no puede tratarse únicamente de una formación que acerque a las particularidades de la nueva cultura, ya que un buen programa de formación intercultural no sólo permite aumentar las probabilidades de éxito en el lugar de destino, favoreciendo la adaptación del expatriado a su nuevo entorno y la fluidez de las relaciones profesionales, sino que además debe facultar a los empleados movilizados a desarrollar estrategias y métodos de actuación para mejorar las relaciones comerciales y de todo tipo en el trabajo. Asimismo, una formación intercultural es necesaria para integrar a los empleados como a todo el grupo familiar movilizado. El objetivo es orientarlos totalmente en su nueva vida y contribuir a que se convierta en una experiencia enriquecedora y significativa.

Por otra parte, muchas empresas españolas que tradicionalmente han expatriado a países de Latinoamérica a sus empleados, por semejanzas idiomáticas y culturales, no han creído necesaria realizar una formación intercultural. Empleados expatriados, de PixabaySin embargo, no debería confundirse el utilizar el mismo idioma con la uniformidad de usos y costumbres, que difieren mucho a las españolas. Sabemos que hay empleados españoles que en destinos latinoamericanos han llegado a sentirse igualmente perdidos hasta para pedir un café, aunque eso no es lo más preocupante, pues hemos encontrado casos en áreas latinas, como puede ser en destinos tan habituales como Miami, que el comportamiento gestual de los empleados o la costumbre de tocar en al hombro, dar dos besos y demás, tan habitual en España, en EE.UU. y Latinoamérica puede llegar a considerarse hasta acoso sexual.

No hay que olvidar que el éxito de conseguir adaptarse al país de destino radica en no hacer juicios de valor y entender sus creencias. En ese sentido, las formaciones culturales ayudan a entender los “porqués” de las respuestas emocionales que ocurren durante la expatriación y proporcionan herramientas que ayudan a superar las diferentes fases de la expatriación.

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