Cargando...
Estás aquí:  Inicio  >  Vivir/ Ocio  >  Cultura  >  Artículo actual

Me llevo la canción

Por   /   21 agosto, 2015  /   Sin Comentarios

Portada de Me llevo la canciónAutora: Macu Tejera Osuna.       

Editorial: Plaza & Janés. Penguin Random House Grupo Editorial 2015.

 

Por Pedro A. Muñoz

Un exiliado empieza a aceptar su condición de tal (aunque jamás lo hará de forma definitiva) cuando va tomando conciencia de que parte de su vida anterior quedó atrás. A partir de ahí, deberá enfrentarse, sin autoengaños, a una nueva etapa de su existencia en la que, en buena medida, verá como su mundo anterior se va transformando en recuerdos y vivencias cada día más desdibujadas en el tiempo. Pero en el exiliado, pese a todo, siempre subsistirá una serie de dudas angustiosas que sólo tendrán respuesta a medias y en un marco meramente especulativo: ¿Y si las cosas hubiesen sido diferentes? ¿Y si hubiésemos actuado de otra manera? ¿Llegará el día en que se produzca el ansiado retorno? ¿En qué condiciones? ¿Cuál será el panorama al que deberá enfrentarse? ¿Tendrá cabida en él? Pero sobre todo, ¿hasta qué punto será capaz de adaptarse a las nuevas situaciones que esa ansiada vuelta, si se produce, le obligará a vivir? ¿Será capaz de transformar su manera de pensar, de actuar, de aprender a vivir en su país transformado?

Este es el complejo panorama en el que, con bastante conocimiento, Macu Tejera sitúa a un grupo de exiliados españoles republicanos y ex combatientes marcados, no sólo por la sensación de ser los perdedores de una guerra, sino por el íntimo resentimiento de haber tenido que abandonar su país para salvar sus vidas.

Este pequeño grupo forma parte de los 1.600 españoles que, a bordo del “Sinaia”, arribaron en el mes de junio de 1939 a las costas mexicanas, uno de los pocos países que abrió sus puertas a aquel exilio cuyo número continuó creciendo hasta entre 20.000 y 23.000 personas entre 1939 y 1942.

Un exilio republicano catalogado de “exilio de “rojos” que, en lo que al continente americano respecta, tuvo diversos grados de receptividad oficial, ya que no todos los países fueron tan generosos como el México que presidía Lázaro Cárdenas o (en mucha menor medida) el Chile de Aguirre Cerda y alguno más. En aquel momento, gobiernos de otros países contrarios a la República pusieron bastantes dificultades a este exilio, sorprendiendo el caso del dictador Rafael Trujillo, de República Dominicana, quien abrió sus puertas a este exilio con el sorprendente “Que vengan españoles, aunque sean rojos”.

En el texto de Macu Tejera, desde que el primer grupo de exiliados desembarca en el puerto de Veracruz comienzan a entrecruzarse historias de todo tipo en las que el nexo es siempre España, concepto que para la mayoría de ellos se va alejando cada vez más de sus vidas. Y aunque algunos mantienen aún contactos intensos con el país, familia, amigos, relaciones que los informan y/o desinforman, otros ya no tienen nada, ni siquiera esperanzas. Se han convertido en fugitivos de sí mismos, tal vez culpables de haber sobrevivido; y saben que en la ya lejana patria se está viviendo “la angustia de la política de terror y represión amparándose en un servicio a la patria y a Dios” (página 147).

Especulan, sueñan, pero la dura realidad se impone. Hay que intentar, como sea, superar el síndrome del exiliado y salir adelante, hacerse un lugar en este nuevo país. Intentar adaptarse a la nueva situación, buscar y encontrar trabajo, aunque muchas puertas no se abran, son situaciones en las que surge a veces el golpe de suerte que permite un contacto afortunado, o bien el inesperado encuentro con personas de la vida anterior, entre las que existen viejas cuentas que saldar. Simultáneamente (republicanos politizados, después de todo) intentan compenetrarse con la situación política y socioeconómica mexicana.

En cualquier caso, como fondo, la esperanza de que con el final de la Segunda Gran Guerra el nuevo panorama mundial dará vuelta a la situación política española, hasta que la realidad (o los intereses de esta realidad) se impondrán y, en 1950, las recién creadas Naciones Unidas reconocerán al gobierno franquista. Más decepciones.

Hay que partir de la base que esta no fue una emigración motivada por circunstancias económicas, sino un exilio masivo motivado por razones políticas e ideológicas, lo que explica (o al menos en aquellos años así era) la diversidad socio profesional de los grupos que la componían. Porque, aunque es cierto que la mayor parte de los emigrados a México eran campesinos, obreros, empleados y funcionarios, un 25% del total de los que a aquellas costas llegaron esta integrado por militares de alta graduación, altos líderes políticos, funcionarios públicos sobresalientes, intelectuales, científicos, escritores, profesionales de las artes plásticas, además numerosos profesionales como médicos, ingenieros, profesores… Una panorámica sociológica perfectamente captada por la autora para dar una visión tremendamente humana del exilio.

Por otra parte, un claro factor subyacente a través de las páginas del libro es el peso que en todas estas corrientes migratorias significó la utilización de un mismo idioma, aunque con giros diferentes, factor que en todo el continente iberoamericano facilitó la adaptación de este exilio y su adaptación a sus nuevos países, evitando las concentraciones en guettos.

Este exilio trágico (¿es que hay alguno que no lo sea?), del que, con el correr de los años, sólo conocemos retazos, pequeñas historias personales, triunfos en el mundo empresarial o bien por aportaciones culturales o profesionales… ejemplos sobran. Lo que no sobra en nuestro panorama literario son historias de la trayectoria que aquella inmensa masa trabajadora exiliada que se diluyó por todo el continente americano, México incluido. Historias tal vez simples, pero muy humanas y que aún esperan su narrador.

Que Manu Tejera tiene oficio está fuera de toda duda, sobre todo en la agilidad de sus diálogos. Porque aunque en muchos momentos parece que le puede su especialidad como guionista, eso mismo le permite mantener un interesante ritmo de acción, sobre todo en los diálogos, aunque tal vez se puede echar en falta una mayor profundización en algunos personajes. Probablemente, porque (palabras de la propia autora) “la puesta en camino del exilio republicano” se deba a que la idea arranca de “un proyecto televisivo que tenía como eje tan apasionante problema”.

    Print       Email

Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *