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El necesario equilibrio entre trabajadores maduros y el talento emergente

Por   /   30 abril, 2015  /   Sin Comentarios

Por Noelia de Lucas, Directora Comercial de Hays, Multinacional británica especializada en selección de profesionales cualificados.

 

Equilibrio entre jóvenes y viejos, de PixabayEl número de personas que permanecen en el puesto de trabajo con más de 65 años ha aumentado de forma espectacular en los últimos años y se espera que aumente aún más. Una tendencia que es más frecuente en los países con niveles educativos más altos y que plantea el reto de integrar adecuadamente en las plantillas las generaciones “Y” y “Z”, evitando la aparición de lagunas generacionales.

La permanencia en la plantilla de los trabajadores más maduros muchas veces dificulta la incorporación de los más jóvenes, y hay que tener en cuenta que cada generación aporta unos valores específicos; una experiencia y conocimiento del negocio y otros nuevas habilidades, imprescindibles en la economía del siglo XXI.

Por eso, las empresas deben crear un equilibrio adecuado entre los trabajadores de mayor edad y los que acaban de incorporarse. La cuestión es saber si esta nueva situación, en la que los trabajadores de más edad permanecen más tiempo en puestos de trabajo altamente cualificados, supone un riesgo para el flujo de talento, dificultando el acceso a estas posiciones altamente cualificadas a los jóvenes talentos.

Los trabajadores maduros son un activo muy preciado para las empresas, ya que proporcionan una valiosa experiencia, especialmente habilidades muy específicas. Sin embargo, es importante que las empresas logren un buen equilibrio entre el mantenimiento de los trabajadores de mayor edad y la incorporación de talentos jóvenes, y que éstos puedan beneficiarse de la experiencia de sus colegas de mayor edad.

Para mantener las ventajas competitivas de las empresas, lo ideal es unir ambas generaciones y facilitar un enriquecimiento mutuo y un relevo ordenado que evite lagunas de habilidades. La clave es lograr un equilibrio adecuado entre el mantenimiento de valor de los muy formados y experimentados trabajadores de mayor edad y el reclutamiento y capacitación de la próxima generación de profesionales. Y por tanto las compañías deben poner el foco en la contratación, el desarrollo y la formación del personal en todos los niveles y en todas las edades.

Y es que la formación continua y el desarrollo de personas competentes de todas las edades es esencial para el éxito futuro de las empresas. Las organizaciones deben asegurarse de que su fuerza de trabajo evoluciona de acuerdo con las condiciones cambiantes del mercado; y de que, cuando alguien se decide a retirarse, tenga el profesional entrenado y experimentado que le puede reemplazar adecuadamente.

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