Página 5 de 5 de Interfunerarias, profesionalidad al servicio de minimizar el sufrimiento

Crematorio de Ávila
Actualmente inmerso en pleno Plan Estratégico para el período 2007-2010, el grupo ha puesto en marcha recientemente distintas instalaciones, como son el nuevo tanatorio inaugurado en marzo de este año de Las Rozas, de propiedad municipal, pero cuya gestión lleva Interfunerarias, y el crematorio abierto hace apneas un mes en Ávila y que, a juicio de Antonio Álvarez, “es el mejor de España”.
Sus dos últimas inversiones, de las que Antonio Álvarez se siente especialmente orgulloso, son el tanatorio municipal de Las Rozas, inaugurado el pasado 25 de marzo y que está perfectamente integrado con el cementerio, y el crematorio abierto en Ávila el 14 de mayo de este mismo año y que el presidente de Interfunerarias considera “el mejor de España”.
El primero, cuya gestión se ha asegurado Interfunerarias para los próximos 20 años, es un edificio de 2.000 metros cuadrados construidos en dos plantas que cuenta con 5 salas de velatorio, capilla, sala de autopsias y tanatopraxia, floristería, almacén de féretros con muelle de descarga, zona administrativa, etc.. De momento cuenta con paneles solares y también está prevista la instalación de paneles fotovoltaicos.
Por su parte, el crematorio de Ávila (el primero que existe en esta ciudad), que la firma Servicios Funerarios Antonio Álvarez ha edificado y cuya explotación se ha asegurado para los próximos 30 años, prorrogables a 40 (la propiedad pertenece, sin embargo, al ayuntamiento de la capital abulense), ha requerido a este grupo una inversión de un millón de euros para dar lugar a un total de 932 metros cuadrados construidos y una altura máxima de 11 metros (uno de sus logros arquitectónicos es sin duda la ocultación a la vista de su chimenea).
Se trata de un inmueble en forma de cruz que dispone de dos accesos al vestíbulo y a la sala de ceremonias (225 metros cuadrados de superficie por 6 de alto y una capacidad para más de 200 personas), así como uno directo al cementerio de la ciudad, al que está adosado. La zona pública del edificio, de unos 270 m2 y totalmente preparada para el desplazamiento de personas con movilidad reducida, cuenta con hall de recepción, zona de información, sala de espera y sala de despedida, que comunica con la sala del horno crematorio a través de un ventanal, desde el que se puede presenciar la introducción del féretro en el horno crematorio para su despedida.
En su estrategia de cara al futuro, Antonio Álvarez sigue pensando en la diversificación y desde luego en la expansión, teniendo la mirada puesta en llegar a otras provincias, así como en la adaptación a la nueva situación sanitaria, “con un montón de nuevos hospitales abiertos, lo que está propiciando un movimiento del sector funerario para acercarse a donde están los mismos. Y nosotros tenemos también que estar ahí”.
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