Página 4 de 5 de Interfunerarias, profesionalidad al servicio de minimizar el sufrimiento

Tanatorio municipal de Las Rozas
Hoy, Madrid, aunque la sede central continúa en Ávila, representa el 80% de todo el negocio de la firma al proporcionar casi 60 servicios diarios, cerca de una tercera parte del total de los que se llevan a cabo en la capital. Hay que tener en cuenta que, además de en la ciudad de Madrid, Interfunerarias gestiona en la Comunidad de Madrid otros tanatorios de propiedad municipal, como el de Valdemorillo, el de Villanueva de la Cañada, el de San Agustín de Guadalix, el inaugurado el pasado mes de marzo en Las Rozas y el tanatorio-crematorio de El Escorial.
No obstante, al margen de la de Madrid y la de su origen, Castilla León, donde además de los 13 tanatorios que tiene en la provincia alavesa (entre ellos, el primer tanatorio privado que se abría en España, hace ya 35 años –“la gente no sabía entonces ni lo que era un tanatorio”-, pues los dos que había entonces, uno en Madrid y otro en Barcelona, eran de propiedad pública) también cuenta con otras instalaciones en la de Salamanca (un tanatorio y parte de una funeraria en Béjar), si bien Interfunerarias también está presente en otras comunidades autónomas, ya que, en su decidida apuesta de expansión, dispone en estos momentos de centros en Castilla-La Mancha (Toledo), Cantabria (Santander, Torrelavega y Corrales de Buelna) y Andalucía (Estepona y Marbella). En total, la firma gestiona en el país 24 tanatorios y crematorios, de los que 8 son propios y el resto pertenece a concesiones administrativas de distintos ayuntamientos.
En cualquier caso, y al margen del inicio de una expansión que poco a poco ha ido teniendo presencia en otras provincias, es preciso también resaltar que, a la espera de esa liberalización, el proceso de diversificación de la firma se inició en realidad a poco de arrancar los servicios en Madrid y, más concretamente, en 1998. Es a partir de entonces cuando Antonio Álvarez decide poner en marcha muevas sociedades, independientes de la matriz, para dar cauce a distintos trabajos pedidos para terceros. De esta manera, y a partir de la cuna del grupo, Interfunerarias Ávila, poco a poco, van surgiendo dentro del Grupo Antonio Álvarez paulatinamente compañías, como Álvarez y Lastras, especializada en transformar piedra natural y en fabricar encimeras de cocina (hoy supone el 10% de todo el negocio); Donzoilo, dedicada a diseño floral y en el que se emplean 20 mujeres; la hostelera Hervencias; una compañía de seguros de decesos, la yeguada antes citada, etc. De todas las maneras, los servicios funerarios directos siguen proporcionando el 60% de los ingresos del grupo.
Como dice Antonio Álvarez, al igual que ocurriera en el país con el monopolio y la posterior liberalización de los servicios funerarios, “en nuestra funeraria hay también dos épocas. Una primera, donde hacíamos todo menos el tanatorio, y una segunda desde el cambio precisamente por el concepto tanatorio con una serie de servicios paralelos. Y es que yo entiendo el tanatorio de una manera diferente a otros: no se trata de hacer un edificio y dar la llave de una sala a la familia, sino de que el tanatorio es un servicio completo y permanente de gente desde el principio hasta el final, e incluso en las casas de pueblos en que se quedan con la persona muerta en casa damos servicios como catering, etc. Todo es cuestión de cubrir las necesidades que tienen los familiares en el momento”.
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