Publicidad

Opinión

50 años después de McGregor, su “Teoría Y”, plenamente válida

La necesidad de mejorar la productividad y la competitividad hacen plenamente actual la filosofía de management expuesta hace medio siglo por este pensador, pese a que no son pocas las empresas que siguen creyendo y actuando conforme a los criterios de la retrógrada “Teoría X”.

08 Octubre 2010por José Enebral. Consultor de Nordkom (jose.enebral@nordkom.es)

Página 1 de 6 de 50 años después de McGregor, su “Teoría Y”, plenamente válida

José Enebral

José Enebral

Hace 50 años y dentro del emergente movimiento en torno al lado humano de la gestión empresarial, Douglas McGregor formuló la denominada “Teoría Y”, que suponía un salto cuántico en la dirección de personas. Ya por entonces, y entre otras oportunas y valiosas aportaciones, se habían producido algunas de Maslow y Herzberg; pero McGregor vino a poner en cuestión la tradicional creencia de que los trabajadores tendían a eludir responsabilidades y precisaban controles —y aun amenazas— para llevar a cabo su trabajo (“Teoría X”).

Ha pasado, sí, medio siglo desde la publicación de “The human side of Enterprise” (1960), texto en el que McGregor describía las dos creencias básicas enfrentadas (“X” e “Y”), quizá sin deseo de defender manifiestamente una sobre la otra y consciente de que se trataba de estereotipos; pero él estaba convencido de que la “revolucionaria” “Teoría Y” podía llevarse a la práctica con las cautelas debidas. De hecho, y como se supo bastantes años después, lo hizo con éxito en Procter & Gamble (Georgia), junto a la orquestación de equipos autodirigidos.

Convengamos, con alguna perspectiva y simplificación, que la “Teoría X” veía a los trabajadores como un problema y un coste inevitables, en tanto que la “Teoría Y”, los contemplaba como una solución y un valor a explotar; que la “Teoría X” se alineaba con la imagen de un trabajo “mecánico”, y la “Teoría Y”, con un trabajo de pensar y aplicar conocimientos; que la “Teoría X” se relacionaba con la ejecución de tareas asignadas, y la “Teoría Y”, con la asunción de responsabilidad y generación de resultados; que la “Teoría X” contemplaba la obediencia de los trabajadores, y la “Teoría Y”, su inteligencia.

McGregor sostuvo, sí, que formulaba sus teorías “X” e “Y” con distancia emocional, con cierta frialdad, aunque se interpretó que defendía la emergente “Teoría Y”. Murió (1964) antes de formular su “Teoría Z”, más realista y aplicable que la “Y”, y en la que había más de sí mismo. Y fue Bill Ouchi quien recogería más tarde (“Teoría Z”, 1981) el testigo, para refuerzo del modelo japonés de gestión, en un momento en que la gestión japonesa causaba cierta fascinación, y no sólo por los niveles de calidad alcanzados. Pero las visiones “X” e “Y” siguen constituyendo hoy dos excluyentes polos de referencia, cuya consideración nos resulta muy útil.

ShareThis

Publicidad

Newsletter gratuita

Suscríbase ahora a nuestra Newsletter gratuita.
Le enviaremos periódicamente información sobre todo el contenido nuevo que aparezca en NUEVAempresa.com.