11 Mayo 2010por Andrés Fernández Romero. Experto en metodologías de gestión y diseñador y desarrollador de actividades formativas a medida
Página 1 de 11 de Metodologías de gestión: resolución estructurada de problemas

La generalidad de su aplicación proviene de que partimos de una definición muy comprensiva de lo que es un problema: un problema es un “gap” (una “fossé”, una brecha) entre una situación esperada (o deseada) y una situación actual o prevista.
Así, nos encontramos con problemas “negativos”; algo que está mal, o puede llegar a estarlo, y queremos que esté bien (como una insuficiente cuota de mercado, un tiempo excesivo de lanzamiento al mercado de nuevos productos, o una alta rotación de directivos). Pero otros problemas que nos encontramos son “positivos”; algo que está bien, o puede estar bien, pero quiero que esté mejor (“soy el número dos de mi sector, quiero ser el primero”, o como que el beneficio esperado es del 17%, pero “quiero que sea del 22%”, o como que “tengo el mejor equipo de ventas en 3 de las 6 zonas de mercado, voy a por las 6”).
Sobre esta base, indicamos las fases del proceso de resolución estructurada de problemas, y para cada una de las fases presentamos dos posibles técnicas de muy útil y probada aplicación. No son las únicas, pero sí muy eficaces.
La primera fase del proceso consiste en plantear el problema (preferiblemente a un grupo de trabajo) de la forma en que primero acuda a la mente. Por ejemplo: “Los gerentes regionales están muy desmotivados”; “No funciona la calefacción de la sala del Consejo”; “Se han disparado los gastos de viaje de los de Asistencia Técnica”.
Para ello no se requiere una técnica especial, salvo si se trata de hacer un inventario de defectos y amenazas y se quiere identificar una larga lista de temas estratégicos. Un “brainstorming” puede ser una técnica adecuada en ese caso.
FASE 1. PRESENTACIÓN DEL PROBLEMA
La primera fase del proceso consiste en plantear el problema (preferiblemente a un grupo de trabajo) de la forma en que primero acuda a la mente. Por ejemplo: “Los gerentes regionales están muy desmotivados”; “No funciona la calefacción de la sala del Consejo”; “Se han disparado los gastos de viaje de los de Asistencia Técnica”.
Para ello no se requiere una técnica especial, salvo si se trata de hacer un inventario de defectos y amenazas y se quiere identificar una larga lista de temas estratégicos. Un “brainstorming” puede ser una técnica adecuada en ese caso.
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