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Beneficios y riesgos laborales de la economía “gig”

Por   /   5 julio, 2019  /   Sin Comentarios

Por dPG Legal, Despacho de abogados especializado en derecho penal, derecho laboral, mercantil, fiscal y de las nuevas tecnologías.

 

Hoy en día, el debate sobre la calidad del empleo está presente en cualquier país, pues la globalización, la última crisis financiera y los avances hacia la digitalización han provocado un cambio total en la naturaleza del trabajo. En ese sentido, cada vez más, los modelos de negocio se basan en las nuevas tecnologías e Internet opera como el núcleo de la actividad económica, Freelancer en economía gig, de Pixabayya sea para la adquisición de bienes y servicios o para buscar u ofrecer trabajo.

Y es en este contexto en el que surge un gran debate en torno a los beneficios y los riesgos laborales de la denominada “gig economy” o economía “gig”. Un término que en principio proviene del mundo de la música (especialmente del jazz), en el significa realizar una actuación a cambio de un pago, y que ahora es empleado para referirse al ecosistema laboral de las startups, los freelancers y los autónomos que ejecutan trabajos remunerados y puntuales para distintos agentes económicos.

En general, esta tendencia se distingue por el carácter temporal de los trabajos, por el uso de Internet como vínculo entre el empleador y el trabajador, así como por la ausencia generalizada de un marco legal que regule las relaciones entre el freelancer y el contratante.

Desde luego es una fórmula en principio útil para algunos buscadores de empleo y, si bien gracias a que los avances tecnológicos suponen una ventana de oportunidad para la juventud, a nivel mundial existe una gran discusión sobre los beneficios que podría ofrecer la economía “gig”. Para un sector de la sociedad, conseguir un trabajo estable y digno pasa por subirse a una máquina del tiempo. Pero, por otro lado, existen también quienes creen que la nueva naturaleza del trabajo es tierra fértil para la innovación.

En concreto, los críticos de la economía “gig” señalan que es un modelo basado en la precariedad laboral. Rechazan asimismo la ausencia de un marco legal generalizado, los bajos salarios y el alto grado de indefensión de los freelancers y autónomos frente a los contratantes (desde su punto de vista, las personas aceptan estas condiciones por la imposición de un mercado laboral que no parece recuperarse de la crisis financiera). Y además, enfatizan que estos negocios “colaborativos” se nutren del mito de “ser tu propio jefe”.

Mientras, para los defensores de este modelo, los beneficios inherentes a la economía “gig” son enormes y forma parte de la necesidad que tenemos de adaptarnos a la nueva realidad que nos ofrece la tecnología. Por esta razón, sus evangelizadores proponen enfocarse en buscar soluciones y no en la crítica excesiva. Desde su punto de vista, la inseguridad laboral siempre ha existido (basta repasar, dicen, los saltos cualitativos en la calidad del empleo desde la última Revolución Industrial) y piensan que hoy sobran herramientas y mecanismos de diálogo para alcanzar un consenso en torno a la regulación. Inciden en la importancia de derribar sus mitos engañosos y recomiendan que, antes de trabajar como freelancer o autónomo, se estudie el mercado, repasar nuestro estado financiero y reflexionar sobre las propias expectativas en el plano personal, familiar y laboral.

Consejos ante la economía “gig”

Ante los beneficios y riesgos laborales que implica la economía “gig”, nos preguntamos sobre todo ¿cómo defender los derechos de los trabajadores en este contexto? Y también ¿qué medidas deben tomar las empresas del sector para cumplir con unos estándares éticos adecuados a esta realidad laboral?

Sostenemos al respecto que es necesario hallar un equilibrio entre las posiciones de sus críticos y seguidores, porque ambos tienen argumentos de peso. Hasta el punto de que creemos que solo será posible aprovechar la ventana de oportunidades que ofrece la economía “gig” si existe respeto por parte de todos los agentes del ecosistema laboral hacia los deberes y derechos del otro. De hecho, en caso de que no avancemos en acuerdos nacionales e internacionales sobre la materia, el mercado global habrá perdido una excelente oportunidad para beneficiarse del presente salto tecnológico.

En esa línea, y con el fin de alcanzar el ansiado equilibrio, es importante que la clase política, el sector privado y la sociedad civil trabajen en los siguientes puntos: régimen fiscal de la economía “gig”; seguridad social para los trabajadores de la economía “gig”; ley del trabajo adaptada a la realidad globalizada y tecnológica del mundo; y libertad de asociación de los trabajadores freelance.

En cualquier caso, tanto a las startups como a los trabajadores freelance y autónomos, les proponemos los siguientes consejos:

  • Desarrollar canales de comunicación entre las partes involucradas para establecer condiciones laborales idóneas. Esto supone tener en cuenta sobre todo el salario y las horas de trabajo, pero también negociar criterios de flexibilidad laboral y productividad para evitar malentendidos.
  • Conocer bien las diferencias entre empleado fijo, trabajador temporal, autónomo, freelancer, etc.
  • Aplicar una política contra el acoso y la discriminación.
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Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

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