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Las nuevas tecnologías, decisivas en la calidad de vida y en el trabajo de los discapacitados

Por   /   13 julio, 2016  /   Sin Comentarios

El “Informe Tecnología y Discapacidad”, que por quinto año consecutivo han elaborado la multinacional de soluciones de medición Keysight Technologies y la entidad sin ánimo de lucro que apuesta por la inserción laboral de las personas Fundación Adecco, pone de manifiesto que la mayoría (60%) de las personas con algún tipo de discapacidad consideran que las nuevas tecnologías ya han mejorado su calidad de vida, normalizándola, y además, un 57% de los discapacitados que trabajan asegura que las mismas han facilitado que sean puedan ser autónomos en su puesto.

Lo cierto es que el estudio, que ha entrevistado a 300 personas de entre 20 y 58 años con diferentes tipos de discapacidades, Discapacidad, de Pixabayviene a constatar que las nuevas tecnologías están cobrando una importancia esencial para impulsar soluciones de diseño accesible/mejoras tecnológicas que fomentan la autonomía, independencia y calidad de vida de las personas con discapacidad. Así, por ejemplo, permite a los afectados pedir las citas médicas online, hacerse seguimientos médicos cotidianos, estudiar a distancia desde casa, acceder a consejos, dietas o recomendaciones, intercambiar conversaciones, experiencias o recursos con personas de otros países en la misma situación, estar localizables permanentemente a través del móvil, comunicarse por escrito instantáneamente mediante whatsapp, encontrar locales o lugares de ocio adaptados utilizando diferentes apps, etc.

En cualquier caso, las nuevas tecnologías no sólo impactan positivamente en las personas con discapacidad, sino también en la mejora de la calidad de vida de sus familiares y/o cuidadores, tal como reconoce un 68% de los consultados (el 44% reseña sobre todo que estas tecnologías posibilitan una mayor comunicación en tanto que otro 24% destaca principalmente otros motivos positivos). Solo el 32% de los encuestados dice que las nuevas tecnologías no han optimizado la calidad de vida de sus familiares o cuidadores.

En lo que atañe en concreto al trabajo, parece asimismo demostrase que la tecnología actúa como un factor de integración laboral de los discapacitados, pues las nuevas tecnologías y adaptaciones tecnológicas están permitiendo a las personas con discapacidad desempeñar puestos de trabajo para los que hace años estaban prácticamente excluidos, al mitigarse ahora con los avances tecnológicos las dificultades derivadas de la movilidad, la audición o la visión reducidas, posibilitando así que las personas con discapacidad utilicen su potencial en el ámbito laboral en condiciones normalizadas.

En ese sentido, las nuevas tecnologías han ido incorporando mesas regulables en altura, teclados con cobertores o teclas de gran tamaño que impiden pulsaciones accidentales, ratones virtuales o ergonómicos, pantallas de gran formato, lectores de pantalla, impresoras de braile, magnificadores o lupas aumentativas, intérpretes de lengua de signos, emisoras de frecuencia modulada, prótesis auditivas, páginas de lectura fácil (con lenguaje sencillo y claro, de forma que puedan ser entendidos por todos), apps basadas en pictogramas intuitivos, etc.

La realidad es que más de la mitad de los encuestados (57%) asegura que este tipo de adaptaciones facilitan en gran medida las tareas que su puesto de trabajo requiere, permitiéndoles ser autónomos en las mismas. Eso sí, el empleo de estas herramientas es más habitual por parte de las personas con discapacidad sensorial, sea visual o auditiva (68%), mientras que lo es algo menos (56%) entre los empleados con discapacidad física y muy poco (10%) entre los discapacitados física e intelectualmente.

No obstante, también es preciso reseñar que un 52% de los discapacitados dice seguir encontrando barreras para utilizar las herramientas tecnológicas convencionales, lo que parece implicar que, si bien las adaptaciones tecnológicas están suponiendo un gran avance, aún no son suficientes para cubrir todas las necesidades específicas de las personas con discapacidad.

En esa línea, la mayor parte (43%) de estas barreras son de índole económico, algo sobre lo que ya alertaba la ONU recientemente al afirmar que el 80% de las personas con discapacidad en el mundo viven bajo el umbral de la pobreza (en España, el 65% de las familias con miembros con discapacidad llega con dificultad a fin de mes), lo que, en ocasiones, les impide adquirir los dispositivos tecnológicos que hoy consideramos convencionales como la televisión, un ordenador con Internet, tablets, libros electrónicos, etc. Sin embargo, también hay serias barreras de tipo formativo, apuntadas por un 37% de los consultados, ya que, pese a contar con recursos económicos, desconocen el modo de utilizar estas herramientas, pues no han tenido ocasión de recibir formación para el manejo de las mismas. Además, otro 10% destaca las barreras de accesibilidad, repartiéndose el 10% restante en “otros” tipos diferentes de barreras.

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Sobre el autor

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