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Directores de equipos, creadores de vínculos

Por   /   21 septiembre, 2018  /   Sin Comentarios

Gonzalo Martínez de Miguel, de InfovaPor Gonzalo Martínez de Miguel, Director general de Infova, Compañía española especializada en formación y desarrollo de talento directivo.

 

Las personas se agrupan en empresas para alcanzar objetivos que trabajando solas no podrían conseguir. Da igual lo bueno que un profesional sea técnicamente en su área, pero si no sabe trabajar con otros nunca será un gran profesional. De hecho, formar parte de una empresa y no trabajar en equipo es un sin sentido.

Es verdad que no hay ninguna compañía en el mundo en la que todos los equipos funcionen a la perfección, pero cuanto más se apueste por que sus integrantes aprendan a ser un equipo y sus responsables se formen para dirigir personas, habrá más probabilidades de éxito, al conseguir una empresa más sólida y menos recursos perdidos.

En ese sentido, es preciso reseñar que en las empresas españolas encontramos frecuentemente a muchos directores que tienen amplios conocimientos técnicos en su área, pero tienen muy poca formación en la dirección de personas.

Al respecto es preciso señalar que un gran número de profesionales creen que liderar equipos es una cuestión de simple sentido común, pero no es cierto: esta capacidad puede y debe ser entrenada.

La realidad es que el líder del equipo es el responsable del funcionamiento del mismo. Entre otras razones, porque debe tener la capacidad de elegir a las personas adecuadas y saber rodearse de los profesionales más convenientes para hacerlo funcionar. No hay que olvidar que dirigir es conducir, es una cuestión de equilibrio dinámico, de acertar con la dosis y hacer ajustes continuos”

En el objetivo de orientar en ese sentido, hay que considerar que en el mundo de las organizaciones hay pocas respuestas efectivas que tengan validez universal para cualquier equipo en cualquier situación, pero sí existen una serie de consideraciones efectivas a la hora de dirigir personas.

  • Saber cuidar el vínculo con integrantes del equipo.

Quizás el factor más importante para que un equipo desarrolle todo su potencial y marque la diferencia sea la calidad del vínculo entre los miembros del equipo, la honestidad con ellos mismos y su madurez. En cualquier caso, el vínculo no surge por casualidad; o sí. Y la labor de quien dirige es asegurarse de ese nexo que mantiene unidas a las personas y que se cree de forma sólida. La calidad del vínculo va a afectar a procesos tan importantes como la motivación, el sentimiento de pertenencia, la comunicación y la gestión de los conflictos internos.

  • Aprovechar la diversidad.

La diversidad es fuente de ventajas para el equipo, hasta el punto de que los mejores equipos suelen ser dispares en género, en edades, en formaciones y en puntos de vista. Hacer equipos demasiado homogéneos es una forma de empobrecerlos. La realidad es que el respeto a la diversidad sugiere que, asumiendo una línea base de comportamiento común, debemos tratar a los colaboradores del mismo modo, es decir, a cada uno de una forma diferente. Lamentablemente, en estos momentos la aceptación de esta diversidad como fuente de valor es, Líder de equipo, de Pixabaypara muchos directivos, más teoría que algo realmente incorporado en su forma de pensar y actuar.

  • Gestionar los conflictos internos.

En muchas ocasiones, integrantes del equipo generan conflictos. Este tipo de colaboradores necesitan por eso claridad y firmeza, y el director debe saber dársela. No hay que olvidar que a muchos profesionales les falta información clara sobre cómo son percibidos por el resto del equipo. Por tanto, lo primero que debe saber hacer el líder es ser claro con este tipo de colaboradores, aclarar expectativas y explicar las consecuencias de mantener cierta actitud. Pero también debe ser consciente de que, si llega a la convicción de que una persona del equipo no es la adecuada, es su responsabilidad cambiarla.

  • Saber acompañar el cambio personal de sus colaboradores.

Un directivo también ha de tener presente que las personas, al igual que las situaciones, cambian con el paso del tiempo. Los colaboradores no son los mismos con 25 años que con 35, por lo que merece la pena estar atento a estos cambios, anticiparse y adaptar la forma de actuar y dirigir en función de la evolución de sus colaboradores.

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Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

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