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Tax Manager 2.0

Por   /   5 enero, 2017  /   Sin Comentarios

Almudena Sánchez García-Lomas, de AymingPor Almudena Sánchez García-Lomas, Directora para la Región Sur de Finance & Innovation Performance de Ayming, Firma consultora especializada en “business performance”.

 

La figura del responsable fiscal resultará clave en la toma de decisiones de las compañías de manera imperativa. En una coyuntura cada vez más compleja, volátil y regulada, los departamentos de fiscalidad han de dar respuesta de forma proactiva a este contexto tan cambiante, tanto a nivel doméstico como internacional. Hasta el punto de que aquellas compañías que no evolucionen en este sentido dejarán de ser competitivas e inclusive atractivas para los consumidores e inversores.

Por tanto, resulta imprescindible (obligatorio para algunas compañías) que la función fiscal esté involucrada en la planificación de la estrategia de la empresa, aporte beneficios concretos en las decisiones que acompañan al negocio, resulte ágil y cuide la transparencia fiscal e imagen de la compañía.

La realidad es que es que la función fiscal está actualmente inmersa en un profundo cambio que los propios fiscalistas deben abanderar si quieren culminarlo resultando un activo estratégico de la compañía. Pero ¿están preparados los departamentos de fiscalidad para responder de manera ágil a los retos a los que se enfrentan las compañías? A día de hoy, lo cierto es que el responsable fiscal emplea hasta el 70% de su tiempo en funciones tradicionales como el cumplimiento de las obligaciones tributarias y la elaboración de reportes de información para uso interno y externo. Sin embargo, en el futuro, cobrará protagonismo su participación en la definición de la estrategia y se producirán cambios significativos en la manera de abordar otras tareas tradicionales como las relaciones con la Administración Tributaria, cada vez más colaborativas en aras a la transparencia o en el asesoramiento de las transacciones del día a día, que debe tornarse proactivo, anticipado e integrado.

Entre los distintos propulsores de esta evolución, cabe destacar, además de la transparencia, el buen gobierno y el control y gestión del riesgo, la internacionalización, la complejidad normativa, Responsable fiscal, de Pixabaylas ingentes obligaciones tributarias y la optimización de recursos, resultando que la conversión de la función fiscal está integrada en la de las demás funciones de la empresa.

El denominador común de todos estos aspectos es la necesidad de gestionar muchos datos para generar información de distinta índole (el “data flow”, según han dado en denominar algunos expertos), lo que implica automáticamente una necesidad de emplear de manera efectiva la tecnología hoy en día disponible. En consecuencia, el proceso que hay que acometer de manera inexorable para triunfar en la transformación es el de la automatización tecnológica, base del director fiscal del futuro.

Responsable fiscal que tendrá también, por tanto, que ser o contar en su equipo con un experto analista y de las tecnologías de la información. En definitiva, la transformación digital de la función fiscal resultará imprescindible para llegar al Tax Manager 2.0.

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Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

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