Página 1 de 2 de Liderando el compromiso: donde manda marinero, manda patrón
¿Puede un simple marinero mandar en alguien o en algo? Podemos asegurar que sí. Un marinero puede y debe mandar sobre sí mismo, sobre sus responsabilidades, sus valores y compromisos laborales. Luego si cada marinero manda sobre sus actos en el ámbito de sus funciones profesionales ¿en quién manda el patrón? La respuesta es muy sencilla: el patrón manda en sí mismo.
Una vez ha conseguido conocerse y aprender el verdadero sentido y esencia del “ordeno y mando”, puede el patrón navegar en alta mar con la confianza y la seguridad de contar con una tripulación comprometida con el objetivo de la empresa.
Cualquier observación, sugerencia, asesoramiento, por parte de uno de los marineros que componen el equipo es tan importante que han evitado más de un naufragio. ¿Escucha el patrón la opinión de un simple marinero? ¿Puede navegar en solitario el patrón con dos ojos, dos oídos y un cerebro limitado? No vamos a discutir que el timón lo dirige el patrón, pero en alta mar, cuando aparece la marejada, surgen muchos problemas que pueden suponer, en la soledad del patrón, que el barco navegue a la deriva.
Si en un barco cada miembro de la tripulación manda en su parcela de responsabilidades, con la libertad de poder comunicar al patrón cualquier sugerencia, proponer cambios para mejorar el buen desempeño de su trabajo, tengan ustedes la certeza de que en esa embarcación hay un buen patrón que manda de verdad.
Un estilo de liderazgo basado en la integridad, la coherencia, los valores democráticos, garantiza el éxito de un equipo de trabajo comprometido con los objetivos de la empresa.
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