
El dislate en el Management
Julián Gutiérrez Conde, hombre dedicado toda su vida a la gestión empresarial, lo que no le ha impedido desarrollar frecuentemente su afición por la escritura, eleva a categoría de normal en este libro algo que no tan habitualmente figura como tal: que las decisiones que toman todos los días los directivos de todo tipo de organizaciones empresariales no son una suma de perfecciones y aciertos, sino que son muy a menudo erróneas y hasta extravagantes.
No obstante, el autor parte de la base de que la propia condición humana es errática, que las equivocaciones forman parte del ser humano como algo normal y que, de la misma manera, el entorno de los negocios sufre esa forma de ser. Pero el verdadero problema se agrava cuando se cae en ello por falta de profesionalidad, por precipitación o cuando las decisiones son producto de egos, prepotencias (algo muy propio de la dirección según el autor), contradicciones o excentricidades. Y lo que es peor, cuando se persiste y no se enmienda el error por orgullo; cuando, como dice el autor, se cae en el dislate, y encima no se está dispuesto a aprender de esos tropiezos.
Convencido de que se aprende más de las equivocaciones que de los aciertos, llega a decir el autor que “cada vez me convenzo más de que la tarea directiva es más saber disponer de sabiduría y equilibrio para corregir errores, e incluso absurdos, que el hecho de no cometerlos, pues las equivocaciones forman parte recurrente y persistente del ser humano y sus organizaciones”.
De su experiencia como directivo, como mediador en conflictos y como consejero de compañías, Julián Gutiérrez Conde ofrece un incontable número de anécdotas y torpezas reales, vividas o escuchadas, acaecidas en lo que denomina “la selva empresarial” con el ánimo de aprender “en cabeza ajena” en el arte de dirigir. Y todo ello contado desde una óptica humorista en la que se ponen de manifiesto esos caracteres personales que hacen caer en los gazapos y las torpezas personales que nos impiden reconocerlos o enmendarlos.
Baltasar Gracián, el insigne autor de páginas inigualables de la literatura española, marca a lo largo de esta lectura las pautas de comportamiento y actuación de lo que se entiende por un hombre inteligente, comparándolas, en gracioso encuentro, con las actuaciones llevadas a cabo por esos dirigentes encumbrados a lo alto que no saben bajarse de su pedestal de “rey león” en la selva.
El resultado es una lectura muy agradable llena de casos y anécdotas (el filón de los comportamientos idiotas en la dirección es inagotable) que incitan continuamente a la sonrisa a cualquiera que conozca un poco los entresijos y modos de actuación de cualquier organización empresarial.
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