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Deudas de la comunidad: cuando el moroso es un banco

Por   /   26 noviembre, 2013  /   Sin Comentarios

Ignasi Vives, de Sanahuja&MirandaPor Ignasi Vives, Responsable del Departamento de Derecho de Familia y Sucesiones de Sanahuja & Miranda, despacho de abogados y economistas especializado en asesoramiento integral a particulares y empresas.

 

Las comunidades de propietarios de viviendas deben aprobar cada año el presupuesto para afrontar los gastos comunes que origina el mantenimiento de la comunidad de vecinos. Y la principal fuente de ingresos de cualquier comunidad son las propias aportaciones de los comuneros, que cada año deben ingresar una cantidad previamente acordada y aprobada en la Junta Ordinaria de Propietarios en la cuenta de la comunidad para poder afrontar los gastos comunes (agua, electricidad, reparaciones, mantenimiento, etc.).

Pero dada la delicada situación económica actual, en los últimos tiempos el incremento de la morosidad entre los copropietarios de viviendas de una comunidad de vecinos ha ido en aumento. En concreto, según las estimaciones efectuadas por el Consejo General de Colegio de Administradores de Fincas, la deuda total del año pasado asciende en España a 1.606 millones de euros.

La mayoría de las comunidades de propietarios están formadas por particulares. Sin embargo, también existen muchas constructoras, promotoras y entidades bancarias que son también propietarias.

De hecho, la difícil coyuntura económica actual ha llevado a que las entidades financieras se estén adjudicando muchas viviendas por impagos de la hipoteca de los anteriores propietarios. Con esa adjudicación, el banco en cuestión adquiere la condición de copropietario y asume los mismos derechos y obligaciones que cualquier otro propietario. Es decir, que el banco se convierte en nuestro nuevo vecino.

Deudas en comunidades de vecinos,d e Free DownloadPero esto está llevando a encontrarnos ante un hecho cuanto menos sorprendente: las entidades bancarias se están convirtiendo en los principales vecinos morosos de las comunidades de propietarios.

Lo cierto es que la actitud de la mayoría de las entidades bancarias que adquieren una vivienda por ejecución hipotecaria es, cuanto menos, reprobable y está causando un gran perjuicio a las comunidades de propietarios, que ven cómo tienen un nuevo vecino que no se implica en absoluto en el día a día de la comunidad y que, encima, no abona las cuotas comunitarias.

De esta manera, las comunidades de propietarios que tienen como vecinos a las entidades financieras pueden verse afectadas por la actitud injustificada e inexplicable del banco de no pagar las cuotas o no implicarse en la gestión de la comunidad. Y eso a pesar de que la solvencia del banco está contrastada, por lo que a efectos económicos, cobrarle a una entidad financiera es más viable que a un particular. Es decir, que el banco se adjudica en subasta un inmueble por un precio muy inferior al de mercado, se convierte en el nuevo propietario y además no asume ni las cuotas comunitarias generadas por el anterior propietario ni las que se van generando desde el momento de la adquisición.

Desde luego no parece de recibo que, ante la difícil situación económica actual en que la gran mayoría de familias tienen evidentes dificultades para abonar la hipoteca y las cuotas comunitarias, las entidades bancarias se desentiendan de sus obligaciones con la comunidad de propietarios.

Así, la actitud de las entidades financieras está causando un gran malestar social, máxime teniendo en cuenta que en la actualidad las ejecuciones hipotecarias y los desahucios de familias están alcanzando cifras alarmantes.

Qué duda cabe que, para la comunidad de propietarios, es un grave perjuicio tener unos o varios vecinos que no afrontan el pago de las cuotas comunitarias. Un impago que puede generar que la propia comunidad no pueda cumplir las actuaciones presupuestadas, causando agravios evidentes a los vecinos que sí que cumplen con sus obligaciones frente a la comunidad.

Ante esta realidad, para el supuesto de impago de un copropietario, la comunidad puede iniciar un procedimiento judicial en reclamación de la deuda contraída con la comunidad. Y es más que probable que la sentencia que ponga fin al procedimiento judicial dé la razón a la comunidad y obligue al vecino al pago de las cuotas.

No obstante, solo para el supuesto de que el deudor de la comunidad sea un propietario particular que se encuentre en una situación económica delicada, el cobro de la deuda se antoja difícil, teniendo en cuenta que estamos ante un vecino con escasos o nulos ingresos y que incluso es probable que el banco también haya iniciado un procedimiento de ejecución hipotecaria y el importe de la hipoteca sea superior al valor de tasación del inmueble. La verdad es que, para el supuesto de iniciar acciones judiciales contra un vecino que también adeuda la hipoteca, la viabilidad del ejecutar la sentencia de condena dineraria y recobrar alguna cantidad es más que difícil.

Imagen cortesía de renjith krishnan / FreeDigitalPhotos.net

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