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¿Hay fórmulas mágicas para acabar con el desempleo?

Por   /   27 febrero, 2014  /   Sin Comentarios

Carlos Martínez, de IMFPor Carlos Martínez, Director General de IMF, escuela de negocios especializada en formación sobre las principales áreas de actividad de la empresa y en formación personalizada.

 

A pesar de los casi seis millones de parados registrados según la EPA (Encuesta de Población Activa), por fin ha llegado el año en el que deja de destruirse empleo, pues desde el año 2007 el número de parados en nuestro país no dejaba de aumentar. Ahora, en 2013, el paro ha disminuido con respecto a 2012, aunque se trate de un casi simbólico 1,1%.

Visto así, parece que vamos por el camino adecuado, pero si leemos entre líneas y tenemos todos los datos la realidad es bien distinta: en 2013 se destruyeron casi 200.000 empleos. Es decir, que el paro ha disminuido porque se ha producido un fuerte descenso de la población activa en más de 267.000 mil personas. Una población activa que ha disminuido en gran medida debido a los inmigrantes que han retornado a sus países de origen, a españoles que han salido a trabajar fuera de nuestras fronteras o simplemente a personas que han dejado de buscar trabajo.

Desgraciadamente, hay colectivos donde el paro continúa aumentando, como los parados de larga duración y los jóvenes que buscan su primer empleo. Y este último colectivo debe llamarnos especialmente la atención, ya que si estos jóvenes no puedan acceder a prácticas en empresas y a programas de aprendizaje estaremos ante una generación perdida y todos seremos responsables de condenar a los jóvenes mas formados de nuestra historia.

Aunque los poderes públicos están tomando medidas para evitar el desastre, parece que todavía queda mucho camino por recorrer y que realmente todos esos fantásticos datos macroeconómicos y alabanzas de los organismos internacionales no han llegado todavía al ciudadano de a pie.

En cuanto a la reforma laboral, parece que ha llegado el momento de comprobar sobre el terreno los efectos de la misma. Es indudable, por un lado, que ha traído una mayor flexibilidad laboral que a corto plazo se ha transformado en contratos precarios y en bajadas de sueldos; y por otro, ha provocado que se frene la sangría del desempleo. Con la legislación anterior, España necesitaba crecer al 2% para crear empleo, pero ahora parece que con una tasa de crecimiento mucho menor se empieza a estabilizar la destrucción de empleo.

Sin duda, uno de los pilares fundamentales para la recuperación del empleo pasa por una bajada de impuestos que aumente la renta disponible, suba el consumo y la inversión de las empresas. Inversión que es la que generará la confianza suficiente para que, a medio plazo, se creen más puestos de trabajo.

Otra de las palancas que hay que accionar con fuerza es el fomento del emprendimiento. Aunque recientemente ha entrado en vigor la “Ley de apoyo a los emprendedores y a su internacionalización” y se ha avanzado mucho con respecto al pago de autónomos, limitación de responsabilidad, aplicación del criterio de caja en la gestión del IVA, etc., lo cierto es que falta la gasolina para que el motor arranque: la financiación, que es sin duda una de las grandes asignaturas pendientes para crear empresas y, por extensión, crear empleo (no olvidemos que el 90% de las empresas en España tiene menos de 10 trabajadores), de forma que el crecimiento del empleo vendrá por esta vía.

En esa línea, y después de las ayudas públicas que los bancos han recibido y con una situación económica y financiera estable como la actual, las entidades bancarias deben de alguna manera esta financiación al conjunto de los españoles, lo que lleva a que deben ser ellas quienes ayuden ahora a salir de esta situación. Y, en este aspecto, el Gobierno debería mediar para conseguirlo; no obligar, sino tomar medidas que lo favorezcan.

Fórmulas contra el desempleo, de Free DownloadTambién es muy importante fomentar políticas públicas que ayuden a mejorar la cualificación de nuestro mercado laboral. Por eso, la inversión en educación y en formación continua debe seguir creciendo. España ha dejado de ser un país de mano de obra barata para pasar a vender “materia gris”, y para esto la formación es vital. En períodos como los que estamos viviendo, donde primero se destruye empleo es en los puestos de trabajo que requieren poca o ninguna cualificación. Es verdad que, en general, los trabajadores siempre han sido reacios a realizar formación continua y parece que una vez que hemos conseguido nuestro puesto de trabajado declinamos seguir realizando cursos. No obstante, la actualización y el reciclaje de nuestros conocimientos es la clave para mantenernos en un mercado tan competitivo como el que vivimos.

En cualquier caso, no hay fórmulas mágicas, sino que hay que seguir avanzando y dar paso a que la calidad, la innovación y el trabajo de nuestras empresas sea lo que nos saque de esta situación; y para esto es vital que no se entorpezca su labor desde los poderes públicos y las dejemos crecer por el bien de todos.

Imagen cortesía de adamr / FreeDigitalPhotos.net

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Sobre el autor

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