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La sociedad “data driven”

Por   /   28 agosto, 2018  /   Sin Comentarios

Por David Manero, Científico de Datos e instructor de Udemy, Plataforma global de formación online.

 

A finales de los años 60, cuatro “hosts” conectados a la red ARPANET hacían que Internet iniciara su trayectoria. Ahora, casi medio siglo después, esta tecnología de origen estadounidense ha cambiado drásticamente la sociedad hasta convertirla en la actualmente llamada “Sociedad de Datos”. Y es que, cada día, a veces sin darnos cuenta, generamos un gran volumen de datos. Sociedad de datos, de PixabaySin ir más lejos, IBM estima que se crean alrededor de 2,5 trillones de bytes cada 24 horas, una cifra que irá aumentando año tras año.

Lo cierto es que los humanos somos una fuente inagotable de datos. Los generamos a través del uso de los smartphones, las smart TVs, las aplicaciones de películas bajo demanda o incluso al planificar nuestras vacaciones. Pero no solo las personas generamos datos: el “Internet de las Cosas” (IoT) supone un volumen todavía mayor y esos datos se están utilizando para obtener información que podría curar enfermedades o luchar contra el crimen”.

El “petróleo” del siglo XXI

El móvil, la pulsera de “fitness”, el coche conectado a Internet… En la actualidad, vivimos hiperconectados dentro de un mundo digital donde todo comportamiento deja una huella. Generamos datos al interactuar en redes sociales o al usar el navegador, pero también mientras utilizamos miles de aplicaciones gratuitas en las que el precio que pagamos realmente son nuestros datos. Sin embargo, aunque se ha hablado mucho del alto valor que tienen, los datos en sí mismos no son tan interesantes.

La realidad es que, a comienzos de siglo, las empresas se dieron cuenta de que sus datos eran valiosos e invirtieron para obtener y almacenar datos de sus clientes, sus procesos, etc. Y en esa línea, en los últimos años, nos hemos dado cuenta de que esos datos en bruto son potencialmente valiosos, es decir, hay que interpretarlos y transformarlos en información que ayude en la toma de decisiones. De alguna manera, los datos podrían compararse con el petróleo, que gana valor una vez refinado. Y es que, gracias al tratamiento y procesamiento de los datos, es posible, por ejemplo, detectar patrones, lo que se traduce en detección de enfermedades, de fraude, etc. Además, también a través del proceso de “clusterización” de datos se consigue la secuenciación del ADN y con algunos algoritmos es posible incluso la predicción de accidentes de tráfico y delincuencia.

Los retos de la “Sociedad de Datos”

La verdad es que cada vez se toman más decisiones en torno a los resultados extraídos de datos, lo que nos convierte en una sociedad “data driven” con tres grandes retos:

  • Comprobar la veracidad de las informaciones. Debemos preguntarnos quién es la fuente del dato y en ocasiones qué intenciones hay detrás de la información que estoy compartiendo o viralizando.
  • Proporcionar información real del coste de los servicios digitales. Los usuarios deben estar informados cuando los datos son la moneda de cambio para hacer uso de aplicaciones o dispositivos digitales.
  • La trazabilidad de los datos. Si los datos personales van a ser utilizados por un tercero, debemos saber quiénes son y para qué van a emplearlos.

Hay que tener en cuenta que las empresas nos ofrecen servicios “gratuitos” como una cuenta de correo o una app de gestión financiera en los que el pago real son nuestros datos. Por ello, cada uno debe decidir si quiere o no pagar ese precio, por lo que las empresas deben ser más transparentes, especificando estas contraprestaciones, y el usuario debe informarse sobre qué datos van a obtener de él.

Reglamento “e-privacy”

Al respecto, no hay que olvidar que desde finales de mayo está en vigor el reglamento de privacidad electrónica (“e-privacy”) de la Unión Europea como un pilar importante de la legislación en protección de datos. Un texto que viene a cambiar de manera profunda el modelo de privacidad: aumenta los controles y sanciones a las empresas que tienen los datos, aclara la información para los usuarios y se define mejor a los profesionales que se encargarán de auditar esa privacidad. De esta manera, con este nuevo marco legal las empresas no solo tienen que declarar que poseen archivos de datos personales, sino asimismo los procesos y flujos de comunicación de datos con los clientes.

En cualquier caso, otro de los puntos pendientes en el “big data” es la formación de profesionales, necesarios para sacar el máximo provecho a los datos y para adaptar y auditar la nueva legislación de “e-privacy”. Y así, los sistemas educativos tienen un reto importante para adaptar la oferta formativa a nuevas tecnologías y áreas como la Inteligencia Artificial o la Ciencia de Datos, para lo que sus temarios deberán estar constantemente actualizados conforme a la realidad profesional.

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Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

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