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¿Podrán ser reguladas las criptomonedas?

Por   /   30 julio, 2018  /   Sin Comentarios

Por Bonatti Penal & Compliance, Despacho de abogados especializado en derecho penal económico, prevención del blanqueo de capital y servicios de legal compliance.

 

2009 marcó un antes y un después en los mercados monetarios. En ese año nació el bitcoin, y desde entonces las criptomonedas han experimentado un boom, hasta el punto de que, hoy por hoy, existen en el mundo más de 1.327 “divisas virtuales” que, en su conjunto, aglutinan 310.000 millones de dólares, según Coin Carpert Market. No obstante, eso sí, únicamente son cuatro (bitcoin, etherum, bitcoin cash y ripple) las que acaparan el 80% del mercado.

Estas “monedas virtuales” fueron concebidas como uno de los medios digitales de intercambio, de bienes y servicios en la Red sin necesidad de que medie ningún intermediario financiero. No obstante, en el seno de los estados y organismos reguladores internacionales han saltado las alarmas contra esta nueva forma de dinero. ¿Los motivos? Especulación, estafas millonarias y blanqueo de capitales. Con respecto a este último, existen en el mundo infinidad de técnicas propiciadas por el desarrollo tecnológico, la globalización y la propia profesionalización de los “blanqueadores”, Regulación de las criptomonedas, de Bonettique han dado lugar a métodos de blanqueo cada vez más desarrollados y casi imposibles de seguir la pista, como es el caso de las criptomonedas.

Las criptomonedas entrañan desde luego amenazas, pero también grandes oportunidades para los usuarios, especialmente en las operaciones realizadas digitalmente, al tratarse de un instrumento tecnológicamente muy confiable que garantiza la autenticidad de las transacciones; y en lo que están entrando destacados protagonistas de las finanzas mundiales, como ocurre con muchos de los principales bancos y fondos de inversión, quienes están entrando con fuerza en el mercado de las criptomonedas.

Sin embargo, como hemos señalado, no debemos obviar los riesgos de uso ilegal y los derivados de la especulación financiera, aunque esos árboles no deben impedirnos vislumbrar el enorme panorama que se abre tras el “blockchain” y las criptomonedas.

Lo cierto es que nos encontramos en un momento crucial en el que se hace necesaria una regulación de esta nueva realidad que son las ciberdivisas, hoy en día con una legislación casi inexistente. Así, en todos los países suenan tambores de guerra y se prevé que los Gobiernos y organismos internacionales empiecen a promover mecanismos para lograr un mayor control de éstas, alegando que es necesario crear una normativa para realizar las transacciones de las criptomonedas, ya que a través de ellas se pueden llevar a cabo acciones ilegales.

En este sentido, España y Europa están haciendo los deberes. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y el Banco de España (BdE) ya han lanzado sendas advertencias sobre los peligros que entrañan las monedas digitales dirigidas a los inversores, animados en parte por las acciones puestas en marcha por la Comisión del Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), la Reserva Federal (Fed), comandada por Jerome Powell, y las autoridades chinas, quienes están librando una dura batalla: el Banco Popular de China (PBOC) ha instado a los gobiernos locales a imponer restricciones al elevado consumo energético, lo que cambiaría de manera radical la producción de bitcoins. Por su parte, la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, ha afirmado en reiteradas ocasiones que la regulación de las criptomonedas es inevitable y que es solo cuestión de tiempo para que éstas entren bajo una supervisión gubernamental.

Así, en lo que afecta en concreto al Viejo Continente, el Parlamento Europeo ha aprobado últimamente la quinta directiva comunitaria contra el blanqueo y la financiación del terrorismo, la cual va dirigida a evitar el uso del sistema financiero de la Unión Europea (UE) para la financiación de actividades delictivas y reforzar la transparencia, evitando de esta forma que se oculten fondos a gran escala. Y una vez que la normativa entró en vigor, todos los estados miembros tienen ahora 18 meses para adaptar su legislación nacional; es decir, hasta mediados del próximo 2019.

Lo cierto es que la nueva directiva europea pone el foco en la identificación de las personas que intervienen en la transacción mediante criptomonedas, eliminando el anonimato, que es el aspecto más preocupante desde la perspectiva del blanqueo de capitales. Y aunque el “blockchain”, la tecnología que está detrás de bitcoin y otras monedas, registra todas sus transacciones garantizado la seguridad de la operación de pago, este registro no permite identificar a la persona que está detrás de la operación, de modo que serán los sujetos obligados de la normativa de prevención de blanqueo quienes deberán asegurase de poner nombres y apellidos a los titulares de criptomoneda que intervienen en sus operaciones.

Por otro lado, España tendría que legislar los aspectos relacionados con el ámbito fiscal y la tributación. Los primeros pasos que ha dado nuestro país en esta materia ha sido el Plan Anual de Control Tributario de 2018, que se contempla como una de las líneas de actuación de la Administración Tributaria en el estudio de la incidencia fiscal de nuevas tecnologías, como “blockchain” y, en especial, las criptomonedas.

De esta manera, la respuesta en España está en la línea media de los países de nuestro entorno, y necesita profundizar en la reflexión y regulación entorno a las criptodivisas y su uso por los mercados. Por otra parte, sería deseable que dicha respuesta se formulara desde el ámbito comunitario, e incluso a un nivel más supranacional, atendiendo a las características universales del tema que estamos tratando. La verdad es que actualmente existen tratamientos jurídicos muy dispares respecto a lo que son legalmente las criptomonedas y su tratamiento jurídico y fiscal. De hecho, es posible un convenio internacional.

Este dibujo de la realidad lleva a pensar que los diferentes Gobiernos han percibido la necesidad de regular las transacciones realizadas a partir de las “divisas digitales”, algo que va en contra de la descentralización que éstas persiguen desde su nacimiento. Esta situación plantea un reto para las criptomonedas y para los países en el futuro, pero lo cierto es que urge tomar conciencia sobre estos instrumentos que han venido para quedarse. No será tarea fácil.

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