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Incorporar a la empresa a un nuevo empleado a distancia

Por   /   22 diciembre, 2020  /   Sin Comentarios

Por Eva Rimbau y Helena Thomas, Profesoras de Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Cataluña (UOC).

 

Incorporarse a un nuevo trabajo siempre genera cierta ansiedad o incertidumbre, pero si no hay el refuerzo inmediato presencial puede provocar más inseguridad. De esa manera, comenzar en un empleo en esta época de teletrabajo puede entrañar un problema añadido a los nervios iniciales propios de esta situación.

Lo cierto es que la persona que afronta un nuevo trabajo puede necesitar “referentes”, sobre todo si se trata de compañías que no tienen experiencia en desarrollar su actividad desde casa. Y al igual que se debería hacer con un trabajo presencial, quien lidera el equipo debe avisar a todos los miembros de la nueva incorporación y de sus funciones para cohesionar al grupo y hacer más fácil la llegada. Contratación de teletrabajador, de PixabayY es que hay que preparar el terreno para que cuando se incorpore la persona todo el mundo sepa quién es y a qué viene.

En esa misma línea, además, la persona al mando o alguien del equipo puedan servir de guía y que se establezcan herramientas para que tenga lugar cierta socialización, aunque sea en línea. Y también es conveniente hacer esfuerzos adicionales, de forma que videoconferencias o un canal de “chat” pueden suplir la falta de contacto físico: las reuniones virtuales u otro tipo de contactos pueden servir para plantear dudas, dar orientaciones y, sobre todo, para evitar el aislamiento del nuevo trabajador, porque muchas veces estás delante de una pantalla de ordenador y no sabes quién está al otro lado; parece que estás hablando a la nada.

Otra de las maneras para dar la bienvenida a un nuevo empleado puede ser así mismo una guía, que puede tener forma de documento de texto, de tutorial o de seminario web. Algo así como lo que antes eran los manuales de acogida y que son buenas prácticas que deberían implantarse y, además ahora que haremos más teletrabajo, se rentabilizarían enseguida.

Entendimiento y autonomía

Cualquier tipo de contacto no presencial sufre la carencia del lenguaje no verbal, por lo que es necesario fijarse en la forma de expresarse. Por eso, hay que ser especialmente cuidadosos, sabiendo que nos falta una gran parte de información, y es recomendable leer dos veces los mensajes antes de enviarlos y ser conscientes de que el tono en las frases lo pone la persona que las lee.

Por otra parte, hay que tener presente que los periodos de adaptación serán más largos si se comienza a trabajar desde casa. La autonomía al principio será más baja, y es necesario dar un tiempo para que la persona que se acaba de incorporar conozca sus tareas, sus herramientas, a sus interlocutores. Sí, el tiempo de adaptación será “mayor”, aunque dependa, por ejemplo, de si se conocen o no las herramientas de trabajo.

Además, enfrentarnos a un cambio tecnológico siempre nos genera estrés, al margen de que el teletrabajo que gran parte de la ciudadanía estrenó con el estado de alarma también ha provocado problemas de conciliación o de desconexión digital, que se pueden ver agravados en el caso de nuevas incorporaciones. De modo que es preciso que se respete el derecho al descanso de toda la plantilla y desde luego es el momento de añadir al cumplimiento de la normativa sobre el tema el complemento del diálogo y el acuerdo, y de apostar por la flexibilidad.

Ante todo ello, lo cierto es que la persona que ejerce la jefatura tiene un papel muy importante tanto en poder alcanzar pactos sobre la manera de trabajar como en la bienvenida del nuevo miembro del equipo y en la cohesión de un grupo virtual. Con respecto a la persona que se incorpora, esta figura debe ser la de referente. Tendrá que ejercer de guía, tener momentos más frecuentes de contacto, aunque sean breves, y aprovechar esos momentos para aclarar expectativas, comentar el trabajo en curso y resolver posibles dudas, y sin duda debe también efectuar un “control no rígido” de lo que el nuevo integrante del grupo hace en su jornada para poder ayudarlo.

Claves para ser un buen líder desde casa

La realidad es que no es fácil ser líder de un equipo que no comparte espacio laboral físico, pero se puede aprender a hacerlo, para lo cual es básico rectificar, probar y avanzar en la cohesión y la productividad del grupo. Más en concreto, las claves de una buena jefatura no presencial son:

– Conocer a todos los miembros del equipo y esforzarse por saber lo máximo de las nuevas incorporaciones, a fin de poder conocer sus necesidades y hacer que se sientan lo mejor posible de manera individual y en el grupo.

– Cohesionar al grupo, presentando a la persona que llega al equipo y explicando quién es a cada uno de los miembros y qué función tiene en la empresa. Así, quien está al mando debería plantear encuentros formales o informales para que todos se conozcan, aunque sea de manera virtual, y fomentar el espíritu de equipo, ya que el teletrabajo perjudica el sentimiento de pertenencia, la implicación en la empresa.

– Asegurarse de que las personas trabajadoras disponen de las herramientas necesarias para desarrollar su trabajo de manera óptima y ayudarlas a resolver las dudas o problemas que se puedan encontrar, sobre todo a los nuevos miembros del equipo.

– Orientar a las nuevas incorporaciones en las prioridades y los objetivos de la empresa y del equipo, y programar los encuentros necesarios para poder avanzar en los mismos.

– Motivar al grupo, tratando de ser (la propia persona con responsabilidad directiva) un ejemplo para todos. Y así, es recomendable que sea carismática, que anime y genere confianza y, al mismo tiempo, que establezca objetivos ambiciosos con sus subordinados para que éstos alcancen mayores cotas de éxito.

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Sobre el autor

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