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Compliance y demanda de un particular perfil profesional

Por   /   26 marzo, 2019  /   Sin Comentarios

Por Luís Díaz-Obregón, Principal del área Tax&Legal, Financial and Professional Services de Morgan Philips Hudson Talent Consulting, Consultora Internacional especializada en búsqueda y selección de profesionales y gestión de talento.

 

En los últimos años se ha desarrollado notablemente la función de “compliance” en lo que hasta entonces eran perfiles vinculados a auditoría interna y gerencia de riesgos. La especialización ha sido desde entonces “contextual”, llegándose incluso a sub-especializar en perfiles de “compliance” con experiencia en sectores específicos, como el farmacéutico o el financiero, dadas las necesidades locales de clientes globales y por la gran presión regulatoria en ámbitos financieros respectivamente.

Sin lugar a dudas, las modificaciones en torno al nuevo Código Penal (regulación de 2005 y 2015 relativa a la “Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas”, la Circular 1/2016 y los diferentes pronunciamientos de la Fiscalía General del Estado), la nueva Ley de Sociedades de Capital y la más recientemente transpuesta GDPR de mayo Perfil del compliance, de Pixabayde 2018 relativa a la protección de datos, unido a la violación de códigos internos (en compañías sometidas a regulación), han potenciado la importancia y la necesidad crítica de incorporar e “internalizar” perfiles de “compliance”.

En ese sentido, la tendencia en la búsqueda de talento en el ámbito del “compliance” ha estado liderada tanto por los despachos y boutiques legales, que demandan perfiles especializados en derecho procesal penal–económico, como por las “big four”, que demandan perfiles especializados en cumplimiento y “adaptación” normativa a la cambiante regulación financiera y de protección de datos. Además, se han sumado a estas búsquedas las grandes multinacionales (internacionales, o nacionales pertenecientes al IBEX). Por su parte, entre los sectores que mayor repunte han experimentado se encuentran el farmacéutico, el financiero (incluyendo entidades “fintech”, dedicadas a los servicios o medios de pago) y el industrial.

Al respecto, es preciso señalar que los perfiles profesionales de “compliance” suelen ser, por un lado, profesionales del ámbito jurídico-legal con un componente formativo relevante y, por otro, profesionales del entorno de auditoría y control interno, que proceden del mundo de “monitoring” o “analytics” con una orientación preventiva más clara hacia modelos y procesos. En el primer caso, la formación es 100% jurídica, y en el segundo proceden de una experiencia más “industrial” con una experiencia funcional en áreas de calidad, seguridad, medioambiente o técnico-normativa. No obstante, siempre existirá una experiencia común en cuanto al diseño e implantación de procedimientos y controles.

En cualquier caso, las competencias comunes en todas las descripciones de un rol de “compliance”, independientemente de que se trate de un rol estratégico-formativo o bien de un rol más preventivo o de “detección”, son la capacidad de comunicar de manera efectiva, el liderazgo por influencia, la flexibilidad, la resistencia y la capacidad de educar a la organización, madurando los compromisos adquiridos y creando equipos que diseminen los procedimientos y actúen como agentes del cambio. Así, el perfil de éxito en cualquier proceso de selección será aquel que acredite experiencia, no sólo creando, sino también implantando la cultura o las herramientas informáticas de gestión de “compliance” necesarias para anticiparse o para reducir los riesgos del negocio.

Eso sí, a lo largo de un proceso de selección, resultará fundamental la habilidad para saber mostrar los logros, así como la capacidad de representar a la compañía a nivel asociativo (y de “lobby”) o ante el organismo regulador, el conocimiento para monitorizar y hacer seguimiento de los controles implantados, la formación y los resultados obtenidos, además la flexibilidad y liderazgo necesarios para cualquier nivel del negocio.

En definitiva, las voces autorizadas en el ámbito del “compliance” aseguran que esta carrera, más allá de ser puramente vocacional, se caracteriza por tener un único sentido. Por tanto, al margen de prepararse para ser un buen profesional del “compliance”, el candidato deberá tener claras las competencias que garantizan el éxito: comunicación efectiva, influencia, liderazgo, gestión del cambio; y resulta esencial entrenarlas y mantenerlas siempre actualizadas para afrontar con éxito cualquier proceso de selección en el ámbito de “compliance”.

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Sobre el autor

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