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Afrontar la salida cuando una startup no triunfa

Por   /   8 febrero, 2021  /   Sin Comentarios

Por Ad&Law, Consultora especializada en servicios integrales de asesoramiento y gestión para los negocios actualmente integrada en Grupo Écija.

 

Si bien normalmente conocemos a las startups que triunfan y cierran importantes rondas de financiación o venta, la realidad es que, según distintas fuentes, más del 80% de este tipo de empresas acaban fracasando. Y cuando esto sucede, muchos emprendedores tienen que hacer frente a una serie de obligaciones que habitualmente ignoran, pero que son necesarias para que el proceso se realice de manera ordenada y con la mayor previsión posible. Y es que hay una serie de elementos Fracaso de empresa, de Pixabaymuy importantes que deben afrontar los emprendedores cuando su empresa no triunfa y es preciso pensar en el cierre.

Así, lo primero que hay que hacer cuando se ha tomado la decisión de cierre es prever qué salidas de caja va a haber en los próximos meses para priorizar los pagos a la Administración, ya que los tribunales suelen penalizar especialmente a aquellas compañías que tienen obligaciones pendientes con la Agencia Tributaria y con la Seguridad Social. Por ello, es conveniente que la empresa esté al corriente de pagos con estas administraciones y que las mismas tengan perspectivas de recuperar lo que se debe. Así, de manera general, el orden de pago sería el siguiente: Hacienda y Seguridad Social, empleados, préstamos con garantía reales, préstamos normales, préstamos participativos, socios con liquidación preferente y socios.

Al margen de ello, además hay que tener en cuenta que, antes de proceder con la disolución la empresa, se puede solicitar el preconcurso de acreedores, siempre que se crea que esto puede favorecer a la hora de negociar con sus acreedores. Un preconcurso que se hace bajo tutela judicial y que tiene unos plazos tasados. A modo de ejemplo, los plazos máximos para disolver y liquidar una empresa se situarían en tres meses de preconcurso y tres meses de liquidación, aunque, en caso de que haya concurso, el tiempo será mucho mayor, pues dependerá de un juzgado.

Por otro lado, de cara a la fase de liquidación, habrá que nombrar unos liquidadores, que también tendrán libertad a la hora de elegir un orden de pago a acreedores. Dicha situación es un incentivo para los acreedores a la hora de llegar a acuerdos de pago, aunque supongan quitas, ya que, si no llegan a un acuerdo, es posible que la sociedad pague a otro acreedor y la masa patrimonial disminuya o incluso se agote.

Por el contrario, si se pide un concurso voluntario de acreedores ante un juzgado, o se inicia un concurso forzoso solicitado por un acreedor, la sociedad quedará en manos del administrador concursal que designe el juez. Así, en la práctica, el administrador concursal contemplará la viabilidad de la empresa o, en caso de que no haya viabilidad, buscará cerrar la empresa de la forma más equitativa posible y cobrar sus honorarios. En este caso es recomendable darle toda la información, pues él redactará un informe para el juez y, en el caso de que el concurso fuese dictaminado “culpable”, los administradores podrían ser sancionados y tener que llegar a responder personalmente de las deudas pendientes de la sociedad.

No obstante, otra opción al cerrar una startup es solicitar lo que se conoce como “concurso exprés”, es decir, la solicitud del concurso voluntario y, a su vez, la solicitud de conclusión del mismo por insuficiencia de masa activa. Para ello, la empresa debe carecer prácticamente de activo y no tener ningún empleado.

En cualquier caso, lo aconsejable a los emprendedores si su modelo no funciona y no encuentran inversores es que el cierre lo hagan de manera ordenada, ya que es importante que salven su propia imagen y la de la empresa frente a clientes, proveedores y financiadores.

Finalmente, no deben olvidar tampoco que el proceso de cierre no es barato y lo debe asumir la propia entidad, con lo que conviene tener previstos unos fondos suficientes para sufragar los honorarios que se devengarán, como pueden ser los de los abogados, la gestoría, el notario, el Registro Mercantil, el administrador concursal, posibles periciales, los auditores, etc.

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Sobre el autor

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