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Ciberamenazas más inteligentes, autónomas y complejas de detectar

Por   /   16 febrero, 2017  /   Sin Comentarios

Por Fortinet, Compañía multinacional especializada en soluciones de seguridad de alto rendimiento.

 

En 2017, los ciberataques podrían impactar fuertemente en la economía digital global, tal y como desvela el equipo de investigación de amenazas Laboratorios FortiGuard, perteneciente a Fortinet. “Internet of Things” (“IoT”) y la “nube” siguen jugando un papel principal en las futuras ciberamenazas. Por otro lado, la huella digital de empresas e individuos se ha incrementado enormemente y aumenta la potencial superficie del ataque. Cyber seguridad, de PixabayAdemás, todo es susceptible de convertirse en objetivo de los “hackers”. Las amenazas pueden ser más inteligentes, operar de forma autónoma e incrementar la dificultad para ser detectadas. Las viejas amenazas vuelven, pero mejoradas con nuevas tecnologías que impulsarán los límites de detección e investigación forense.

En esa línea, el equipo de Fortinet adelanta en concreto seis predicciones en las que anticipa cómo será el comportamiento y las herramientas que emplearán los cibercriminales a lo largo de este año:

1. De “smart a smarter”. Los ataques automatizados emulando al ser humano requerirán una defensa más inteligente.

Las amenazas son cada vez más inteligentes y con mayor autonomía para operar. En ese sentido, para este año se prevé que haya “malware” diseñado “emulando al ser humano” con capacidad de adaptación y de aprendizaje, para mejorar el impacto y la eficacia de los ataques.

2. Los fabricantes de dispositivos “IoT” serán responsables de las brechas de seguridad.

Si estos fabricantes fallan a la hora de proteger mejor sus dispositivos, el impacto en la economía digital podría ser devastador en el caso de que los consumidores albergaran dudas sobre si comprarlos por miedo a las brechas de seguridad. Por ello, prevemos un incremento en la llamada a la acción por parte de los consumidores, proveedores y otros grupos de interés para la creación y aplicación de estándares de seguridad y que los fabricantes de dispositivos se responsabilicen del comportamiento de los mismos.

3. 20.000 millones de dispositivos “IoT”, el eslabón más débil para atacar la “nube”.

El eslabón más débil de la seguridad en la “nube” no se encuentra en su arquitectura en sí, sino en los millones de dispositivos remotos con acceso a los recursos albergados en la misma. De esta manera, en 2017 veremos ataques diseñados para explotar vulnerabilidades de los “endpoints” para que desde éstos se pueda atacar y vulnerar de forma efectiva a los proveedores “cloud”. Las organizaciones incrementarán la adopción de arquitecturas de seguridad y estrategias de segmentación que les permitan crear, orquestar y reforzar sus políticas de seguridad entre sus entornos físicos, virtuales y “cloud” privados desde el “IoT” a la “nube”.

4. La “smartcity”, en su punto de mira.

El incremento esperado en el número de sistemas de automatización y gestión de edificios, convierte a los mismos en objetivo de los “hackers”. El potencial para generar disturbios masivos entre la población civil puede provocar que estos sistemas integrados sean comprometidos por el gran valor que tienen para los cibercriminales.

5. El “ransomware” era solo el “malware” de entrada.

Se espera que se produzcan más ataques dirigidos contra perfiles de alto nivel, como “celebrities”, políticos o grandes empresas. Los ataques automatizados introducirán una economía de escala para el “ransomware” que permitirá a los “hackers” extorsionar a un gran número de víctimas simultáneamente con pequeñas cantidades de dinero, sobretodo dirigidos a dispositivos “IoT”.

6. La tecnología tendrá que compensar la falta desconocimiento en ciberseguridad.

La actual escasez de profesionales en ciberseguridad implica que muchas organizaciones y países que desean participar de la economía digital global asumirán un gran riesgo. Carecen de experiencia y de la formación necesaria para desplegar una política de seguridad, proteger sus activos críticos, que se mueven libremente en la Red, o identificar y responder a los ataques tan sofisticados de hoy en día.

Como conclusión de todo ello, hay que tener en cuenta que la expansión de la superficie del ataque, facilitada por las innovaciones tecnológicas como el “cloud computing” o los dispositivos “IoT”, sumada a la carencia de expertos en ciberseguridad y a la presión que ejercen las medidas regulatorias, impulsarán las ciberamenazas. Nos encontramos así en una situación sin precedentes que marca un punto de inflexión en el impacto de los ciberataques, ya que estos van más allá de las víctimas, con consecuencias personales, políticas y de negocio. Por ello, de cara al futuro, la necesidad de responsabilidad a múltiples niveles es una cuestión urgente y real que afecta a proveedores, gobiernos y consumidores por igual. Si no tomamos medidas inmediatas, hay un riesgo real de interrumpir el progreso de la economía digital global.

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Sobre el autor

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