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¿Qué hay detrás de nuestros datos?

Por   /   13 noviembre, 2012  /   Sin Comentarios

Las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) son ya parte imprescindible de nuestra vida diaria. Las relaciones personales se engloban dentro de redes sociales como Facebook, Tuenti o Twitter y la vida social y laboral también se ve influenciada por las nuevas tecnologías: hacemos la compra por Internet, usamos la banca electrónica, interactuamos con un programa televisivo o hacemos videoconferencias con un cliente en cualquier lugar del mundo en tiempo real. Sin embargo, son muy pocos los que saben qué hay detrás de toda esta tecnología o desde dónde se gestiona el tráfico de todos estos datos.

Centros de datosActualmente, se habla mucho de cómo los nuevos dispositivos, redes sociales y otras plataformas han cambiado el mundo. Según los estudios de diversos analistas, en el año 2020 habrá 31.000 millones de dispositivos conectados, 50.000 millones de gigabytes de datos y 4.000 millones de usuarios de Internet. De hecho, ya se generan más 230 millones de tweets al día y se suben más de 100 terabytes de información a Facebook. ¿De qué cifras hablaremos en breve?

La cuestión es que todos estos dispositivos y redes manejan una gran cantidad de datos e informaciones, pero… ¿qué sucede si estos fallan?, ¿si no se puede acceder a través de ellos o la información no está disponible? ¿A quién no le ha pasado más de una vez que ha intentado acceder a su correo electrónico o a una determinada aplicación de su teléfono móvil y no funcionaba, ya sea por fallo del dispositivo o porque la tecnología que hay detrás ha fallado?

La dependencia hacia las nuevas tecnologías se hace así patente día a día. De hecho, la insatisfacción ante cualquier fallo es clara, debido a que no estamos acostumbrados a estar “sin ellos”, y este tipo de fallos no se aceptan.

La alternativa del centro de datos para proteger y salvar la información

Hagamos un salto en el tiempo y remontémonos a los meses de abril y octubre de 2011.

En abril de ese año, la empresa de venta online Amazon sufrió una caída en sus servidores debido a la caída de un rayo que afectó a miles de usuarios y empresas durante días. Y eso mismo sucedió en octubre, cuando Blackberry sufrió una caída en sus servidores y dejó a millones de usuarios sin servicio durante casi 48 horas.

Las caídas en los servicios en ambas compañías despertaron la preocupación entre los más confiados en las tecnologías y acrecentaron los miedos sobre la seguridad de los datos e informaciones entre usuarios y empresas.

Y para poder evitar o limitar estos problemas, es necesario prestar atención a los centros de datos. Su capacidad de respuesta, su preparación y la seguridad de que no ocurrirá ningún contratiempo son claves para que el mundo TI, y con ello los negocios de las compañías y las aplicaciones de los usuarios, no se desmoronen.

El centro de datos es en ese sentido el lugar físico donde se almacenan los servidores de una compañía. Es en esas instalaciones donde están guardados los datos, se manipulan y transfieren; y es igualmente el espacio desde donde parten o llegan las fotos de Facebook, los tweets, las validaciones de pagos por Internet, los emails, los diferentes loggs que cada día hacemos, etc.

Se podría decir que un centro de datos es un “hotel gran lujo” para máquinas. Un hotel donde se asegura que los usuarios (la información) contarán con el mejor servicio y que la disponibilidad es absoluta. De la misma manera que un hotel mima a sus huéspedes, un centro de datos mima las máquinas que transmiten y reciben la información que hoy se ha hecho tan disponible e imprescindible.

Contar con un centro de datos con las más altas prestaciones garantizará la prestación de un servicio de calidad y seguridad a la hora de proteger y salvaguardar los datos y las conexiones ante cualquier incidente en los sistemas.

Sin duda, las nuevas tecnologías ofrecen mejoras de los servicios, pero también desafíos para asegurar la información de las empresas y, en definitiva, la de los usuarios. Cualquier servicio es susceptible a fallos. Por ese motivo, es clave contar con infraestructuras que garanticen la máxima estabilidad y, si además, pueden salvarnos de alguna caída, mejor que mejor.

Por Robert Assink, Director General de Interxión España

Imagen cortesía de Renjith Krishnan/ FreeDigitalPhotos.net

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Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

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