Cargando...
Estás aquí:  Inicio  >  Gestión/ Management  >  Artículo actual

“Blockchain”, la fuerza motriz de la economía global

Por   /   11 marzo, 2020  /   Sin Comentarios

Por Hasten Group, Consultora tecnológica especializada en empresas.

 

El concepto “blockchain” o cadena de bloques ha irrumpido en todos los ámbitos de nuestra economía. La primera referencia a esta tecnología se remonta a 1991, pero su utilización y aplicación real no es hasta casi dos décadas después, en el 2008, cuando nace el “bitcoin”, que utiliza esta tecnología para proveer un método de pago electrónico sin necesidad de supervisar y eludir el control de instituciones financieras.

Esta revolucionaria tecnología consiste en transacciones de forma segura y rápida entre dos participantes sin que ningún intermediario esté implicado. De hecho, el “blockchain” es una base de datos distribuida entre diferentes personas que está protegida criptográficamente Blockchain o cadena de suministro, de Pixabayy organizada mediante bloques de transacciones relacionados entre sí. Funciona a modo de libro de registro, con apuntes registrados mediante códigos, que hacen referencia a las operaciones, cantidades, fechas o participantes registrados. Y además recoge un histórico con cada una de las operaciones realizadas en la red.

Lo cierto es que esta tecnología presenta ventajas frente a las manipulaciones y fraudes, porque los datos de las transacciones registrados no se pueden borrar y son imposibles de falsificar al utilizar claves criptográficas.

Los elementos básicos de la cadena de bloques “blockchain” son el nodo, el protocolo estándar, una red entre pares o P2P y un sistema descentralizado. En ese sentido, los ordenadores o servidores (nodos) están conectados en red y utilizan un mismo sistema de comunicación (el protocolo) con el objetivo de validar y almacenar la misma información registrada en una red P2P. Así, la suma de los cuatro elementos garantiza que la información recogida no pueda modificarse, porque complejos algoritmos criptográficos, sumados a la propia capacidad colectiva de la red, contribuyen a asegurar la irreversibilidad de la información.

El mensaje transmitido por la cadena de bloques es conocido como “token” (señal o símbolo) y representa la información que aloja la red. Esta información puede suponer cualquier tipo de activo, bien o servicio, y las transferencias de “tokens” se agrupan en bloques que se van generando cada cierto tiempo. Por su parte, las nuevas transferencias que no han cabido en un bloque se agrupan en el siguiente, el cual va indisolublemente enlazado al anterior; y así sucesivamente (de ahí el nombre de cadena de bloques). Eso sí, la información viaja siempre encriptada, por lo que es distribuida sin revelar su contenido. Además, todos los bloques que conforman la cadena tienen una contraseña numérica (“has”) del bloque anterior y los bloques se disponen por orden cronológico. Y desde luego solo los bloques que contienen una contraseña correcta son introducidos en la cadena y replicados en todos los nodos. Así, gracias a este sistema, resulta imposible modificar un bloque que ha estado durante la cadena un tiempo determinado.

En cualquier caso, son tres los pilares de la tecnología “blockchain”: criptografía, “blockchain” o cadena de bloques y consenso. Y los tres necesitan ser combinados e integrados para garantizar el sello de calidad y certificar dicha tecnología.

El primer pilar, la criptografía, es un cifrado que cumple con la responsabilidad de proveer un mecanismo infalible para la codificación segura de las reglas mediante el protocolo del sistema. Es fundamental para evitar manipulación, fraude, o introducción errónea de información en la cadena de bloques, a la vez que es responsable de generar firmas e identidades digitales encriptadas.

El segundo, la cadena de bloques o “blockchain”, es la propia base de datos diseñada para el almacenamiento de los registros, que ha de actuar bajo las mismas reglas o protocolos para dar validez al bloque, y continuar con la emisión del bloque siguiente permaneciendo inalterable la información registrada (criptografía) y eliminando así las necesidades de intermediarios o terceras personas.

Y el último pilar, el consenso, permite que los distintos nodos no tengan por qué confiar unos en otros y posibilita compartir un registro con el que todos los participantes en el mismo puedan confiar en la información que se encuentra grabada en él. Sirve para evitar que bloques con información no veraz sean añadidos a la cadena o que, si consiguieran añadirse, sean rechazados por el resto de nodos que se sustenta en un protocolo común, al que hacíamos referencia anteriormente, que ratifica y garantiza las transacciones realizadas asegurando su irreversibilidad. El consenso proporciona a todos los usuarios una copia inalterable y actualizada de las operaciones.

De esta forma, el potencial de esta tecnología es enorme y su desarrollo real aún está por determinar.

    Print       Email

Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *