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¿No debería el mercado bursátil reflejar la economía real?

Por   /   3 mayo, 2013  /   Sin Comentarios

Steen Jakibse de Saxo BankPor Steen Jackobsen, Economista-Jefe de Saxo Bank, entidad especializada en inversión y trading online.

El año 2012 fue muy diferente de lo que muchos esperaban. Yo, personalmente, tenía una actitud muy negativa al iniciar el año, especialmente en lo referente a las economías europeas, y en ese sentido mis predicciones fueron más o menos acertadas. Sin embargo, también tenía un gran escepticismo respecto del crecimiento de los mercados bursátiles. Resultó que tenía razón sobre la economía real pero me equivoqué con respecto a los mercados bursátiles. Aunque, ¿no debería el mercado bursátil reflejar o seguir los pasos de la economía real?

Con 25 años de experiencia como trader, creador de mercados y administrador de fondos, ¡debería haberlo sabido! Por supuesto que el mercado bursátil y la economía están vinculados entre sí, pero rara vez están coordinados de forma diaria o incluso de forma mensual. Con frecuencia, se trata de una falta de coordinación entre las expectativas y la realidad, ambas aumentadas por el factor crítico de la política monetaria que produce sensaciones y un precio de mercado que se aparta de la economía real. Esto es muy evidente hoy en día en Europa con la aparente combinación ilógica de cifras históricas tanto de desempleo como en los mercados bursátiles. Los mercados bursátiles han alcanzado los mismos niveles elevados de la pre-crisis de 2007/2008.

Los hechos históricos nos han demostrado que dicha divergencia tiene límite y fecha de vencimiento: o la economía mejora drásticamente o los mercados deberán ajustar sus expectativas hacia abajo. Para poder palpar dichas divergencias desde una perspectiva histórica, resulta útil observar la diferencia entre los índices bursátiles generales, tales como el “MSCI World” y el “IFO” alemán. En 2013, la discrepancia entre el rendimiento económico débil subyacente, según los resultados de esta encuesta y el mercado bursátil, ha alcanzado los niveles extremos constatados antes del “crack” de los mercados en 2000. No es para nada una buena señal, pero recuerden que la diferencia puede reducirse de dos formas: mediante la caída de los precios de las acciones o si mejora la economía.

Básicamente, el mercado bursátil es un “subcomponente” de toda la economía, o del PIB. Por lo tanto, hasta cierto punto, las acciones deben corresponderse con el aumento y la caída de la economía y deben estar relacionadas con otros factores económicos tales como la inflación y la productividad. Un mercado bursátil alcista en el largo plazo generalmente coincide no solo con el crecimiento económico, sino con un aumento de la productividad y las primas de riesgo. Y más importante aún: un mercado alcista real beneficia a todos, ricos y pobres, bajando el desempleo y mejorando la productividad y la inversión, y todos estos elementos están fallando en la actual situación de aumento de precios.

¿Cómo resuelven los inversores un acertijo de inversiones como este? Irónicamente, para el inversor consolidado, todo el conocimiento técnico descrito anteriormente no tiene ningún valor. La experiencia ha demostrado que un inversor que está dispuesto a asumir el riesgo de poseer activos no líquidos se ve recompensado con una prima de riesgo por asumir dicho riesgo. La prima de riesgo fluctúa en base a la inflación, los tipos de interés vigentes y los ingresos obtenidos a partir de los dividendos de una determinada acción. Las acciones deben generar un mayor rendimiento que los bonos para compensar su liquidez menor. Así, cuando en julio de 2012 el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, le aseguró al mundo que haría “lo que fuese necesario” para mantener vivo el euro, generó una movida masiva hacia activos con menor liquidez al eliminar el supuesto potencial negativo de los bonos, y de esa forma favoreció indirectamente las acciones. Pero, reitero, como inversores, no necesitamos entender esto. Si respetamos reglas simples, no necesitamos mezclar nuestro análisis de la economía real con los precios de las acciones. Podemos ser agnósticos de la economía.

En la década de 1970, el inversor estadounidense Harry Browne elaboró la llamada “Cartera Permanente”. Su lógica es muy sencilla: invertir un 25% en cuatro activos diferentes: acciones, bonos del estado con vencimiento largo, metales y efectivo. ¿Suena aburrido? Pues entre 1972 y 2011 el rendimiento de dicha distribución fue del 9,5%; en términos reales, no menos del 4,9%. Un rendimiento mucho más alto que el mercado bursátil, y con un riesgo notablemente más bajo. Hasta el punto de que una inversión de 10.000 dólares en 1972 habría aumentado hasta los 377.193 en 2012.

Esto no significa que las operaciones activas no generan ganancias, pero sí sirve para ilustrar que siempre es conveniente contar con un “modelo básico” como forma de respaldo o marco de referencia. Los riesgos suplementarios o los cambios en la distribución sólo deben aplicarse cuando se tiene una “pista” o indicadores sólidos de que se está en lo correcto. El famoso administrador de fondos de cobertura Ray Dalio de Bridgewater ha ampliado su idea a su modelo “All Weather Model”. Tal como sugiere su nombre, ha sido diseñado para lidiar con cualquier situación económica, y los resultados han sido muy convincentes: desde 1996, el rendimiento anual ha sido de aproximadamente del 12%, lo que ha convertido a Bridgewater en el mayor fondo del mundo, con 141.000 millones de dólares administrados.

La diferencia entre ambos es que Harry Brown distribuye activos, mientras que Ray Dalio y Bridgewater distribuyen riesgo. Lo que tienen en común es una posición completamente agnóstica frente al mercado. Aceptan las premisas importantes del trading: no sabemos lo que pasará mañana; no sabemos hacia dónde vamos y nuestro rendimiento provendrá principalmente de la prima de riesgo que extraigamos de los activos. Lo hermoso de todo esto es que no es necesario que entendamos la relación que existe entre la economía y los mercados bursátiles para poder invertir de manera eficiente. Considerando las actuales intervenciones macroeconómicas impredecibles, dicho enfoque debe representar un importante alivio, al no ser necesario entender todo lo que está sucediendo, y posiblemente constituye una ventaja para cualquier inversor que no tiene acceso directo a las mentes de las poderosas autoridades económicas y de los directores de los bancos centrales.

Tal como mencioné anteriormente, un inversor sólo se debe apartar de su camino si tiene una sensación o una creencia muy fuerte de que algo va a suceder. Yo, personalmente, asigno el 70% a un “All Weather Model”, lo que me ha ayudado a obtener un rendimiento decente en 2012, si bien me equivoqué en casi un 100% en mis predicciones conservadoras sobre el mercado bursátil; y utilicé el 30% restante para protegerme de los acontecimientos de Black Swan o para realizar inversiones oportunistas.

Actualmente, tengo una actitud optimista en el largo plazo con respecto a las inversiones en África subsahariana. La respuesta a la pregunta del título es que el mercado bursátil puede alejarse de la economía real durante un tiempo limitado, pero esto no genera un impacto en el inversor sólido. Las inversiones tienen que ver con la lógica y la racionalidad, no con la genialidad. Y eso es algo muy positivo para todos.

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Sobre el autor

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