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Becarios en empresas

Por   /   6 octubre, 2017  /   Sin Comentarios

Por dPG Legal, Despacho de abogados especializado en derecho penal, derecho de las nuevas tecnologías, derecho laboral, derecho mercantil y derecho fiscal.

 

Muchos alumnos encuentran en diversos momentos del año puestos de becario en empresas que tengan relación con la formación que estén recibiendo. Sin embargo, lo cierto es que muchos estudiantes y también muchas empresas desconocen en realidad los requisitos y las obligaciones legales que conlleva establecer esta relación formativa.

Al respecto, lo primero que hay que tener en cuenta es que estamos ante personal no laboral, por lo que de Becarios, de Pixabayla realización de prácticas como becario no se derivarán, en ningún caso, obligaciones propias de una relación laboral.

De hecho, el tiempo de las prácticas no se computará a efectos de antigüedad ni eximirá del período de prueba, salvo que en el convenio colectivo se establezca lo contrario. Además, en el ámbito de las Administraciones Públicas, la realización de las prácticas académicas externas no podrá tener la consideración de mérito para el acceso a la función pública ni será computada a efectos de antigüedad o reconocimiento de servicios previos.

En realidad, las prácticas pueden ser de dos tipos:

  • Prácticas curriculares. Son actividades académicas integrantes del Plan de Estudios y se trata de un periodo de prácticas obligatorias, como una asignatura más con sus correspondientes créditos.
  • Prácticas extracurriculares. Son aquellas que los estudiantes podrán realizar con carácter voluntario durante su periodo de formación y que, aun teniendo los mismos fines que las prácticas curriculares, no forman parte del correspondiente Plan de Estudios.

En cualquier caso, la duración de las prácticas curriculares será establecida por el Plan de Estudios, y en el caso de las prácticas extracurriculares será preferentemente inferior al 50% del curso académico. Eso sí, en ambos casos el horario deberá ser compatible con la actividad formativa del estudiante.

En cuanto a remuneraciones, no existe la obligación de pagar contraprestación alguna al personal no laboral (becarios) que realice tanto prácticas curriculares como extracurriculares, si no se recoge en el Convenio de Cooperación Educativa entre la empresa y la institución académica. Por el contrario, si en el convenio firmado entre el estudiante, la Universidad y la empresa se pacta algún tipo de bolsa o ayuda de estudios, el empresario estará obligado a satisfacer al estudiante dicha cantidad pactada.

Esto supone que, si las prácticas no son retribuidas, no existe la obligación de dar al estudiante de alta en la Seguridad Social y, en consecuencia, no se cotiza. No obstante, en este caso, el estudiante sigue cubierto por el seguro escolar, como estudiante, si es menor de 28 años, o por los sistemas y convenios de protección complementarios que pueda establecer cada universidad.

Pero si las prácticas son retribuidas (mediante dietas, becas, transporte, etc.) hay necesidad de dar de alta en la Seguridad Social y cotizar durante esas prácticas. Esta necesidad existe desde el 28 de junio de 2013, fecha en la que se publicó la Sentencia del Tribunal Supremo de 14 de mayo de 2013. En este sentido, para efectuar el alta en la empresa se tendrá que solicitar un Código Cuenta de Cotización Específico para los estudiantes en prácticas.

No obstante, las ventajas empresariales a efectos de cotización con este tipo de contratos son notables:

  • Las prácticas curriculares externas tendrán una bonificación del 100% en la cotización a la Seguridad Social.
  • En las prácticas extracurriculares, la cuantía de la cotización es única y se establece anualmente por la Seguridad Social (para el año 2017 el importe es de 44,73 euros mensuales, de los que 38,06 euros corren a cargo de la empresa o entidad donde se hacen las prácticas y 6,67 euros a cargo del estudiante, que se descuentan de la compensación que se recibe).

En cualquier caso, para establecer un contrato de prácticas, las empresas deberán suscribir inicialmente con la Universidad un Convenio de Cooperación Educativa, en el cual se establecerá el marco regulador de las relaciones entre el estudiante, la empresa y la Universidad.

Y podrán hacer prácticas los estudiantes matriculados en cualquier enseñanza impartida por la Universidad o por centros adscritos a la misma. Y eso sí, además de estar matriculados, los estudiantes no podrán mantener ninguna relación contractual con la empresa, institución o entidad pública o privada o la propia universidad en la que se van a realizar las prácticas, salvo autorización con arreglo a la normativa interna de cada Universidad.

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Sobre el autor

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