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Uso óptimo del aire acondicionado: eficacia económica y salud laboral

Por   /   10 abril, 2017  /   Sin Comentarios

Por Andrés Espinosa, Gerente Técnico de Mantenimiento de ISS España, Compañía especializada en multiservicios generales y mantenimiento para edificios y empresas.

 

Metidos de lleno en la primavera y con el aumento de las temperaturas, el uso del aire acondicionado en las oficinas se convierte a partir de ahora en un continuo tema de disputa entre los trabajadores, pues la susceptibilidad de las personas ante el frío y el calor es muy elevada Aire acondicionado en empresa, de Pixabayy es complicado acordar una temperatura agradable para todos. Frente a esta situación, encontrar una solución resulta complicado, aunque se pueden tener en cuenta algunas medidas que ayuden a hacer un uso eficiente y saludable de éste.

Lo cierto es que la temperatura óptima para los aires acondicionados se sitúa en los 26 grados centígrados, porque en ese valor tenemos sensación de confort y un gasto energético aceptable, aunque la temperatura media en las oficinas españolas se sitúa en realidad entre los 22 y 24 grados.

La cuestión es que hacer un mal uso de estos aparatos electrónicos supone un mayor gasto económico para las empresas. De hecho, por cada grado de temperatura que se baja, aumenta un 7% el consumo, hasta el punto de que, en verano, la climatización supone el 60% del total de la factura energética.

Por este motivo, es recomendable mantener siempre la misma temperatura para hacer un uso eficiente del aire. Pero la realidad es que uno de los errores más habituales es subir o bajar constantemente la temperatura en función de las distintas sensaciones de confort. Con ello, solo conseguimos que la factura energética crezca.

Otro ejemplo de mal uso, al margen de no apagar los aires al finalizar la jornada (en muchas empresas se quedan toda la noche encendidos), es encender el aire a una temperatura excesivamente baja a fin de que refresque antes el espacio. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el valor del mando indica solo a cuántos grados queremos que esté la oficina, mientras que el aparato va a tardar el mismo tiempo en alcanzarlos, independientemente de los que fijemos, pero, eso sí, evidentemente el consumo no será el mismo.

Estrés térmico

No obstante, un mal uso tiene además otro tipo de consecuencias negativas.

En ese sentido, por ejemplo, las disputas por el aire acondicionado pueden provocar la aparición del “estrés térmico”, producido por la gran diferencia de temperatura entre el interior del edificio y el exterior. Porque hay que tener en cuenta que, cuando entramos en el edificio, no tenemos que tener sensación de frío. De este modo, evitaremos que los trabajadores sufran problemas de salud como gripes y resfriados y aumenten así las bajas laborales.

Y es que, en cuanto a la salud de los trabajadores se refiere, no hay que olvidar que el aire acondicionado también puede provocar alergias debido al polvo acumulado durante el invierno, congestión nasal, dolor de garganta e irritabilidad en los ojos, entre otros, que pueden afectar a su productividad. Para evitar estas situaciones, es imprescindible realizar también un buen mantenimiento de todos los aparatos; realizar un control de calidad periódico, limpiado de los filtros, ajustado y regulado de los difusores, así como revisar su buen funcionamiento antes del uso. Unas tareas que, por otro lado, también logra una disminución de los consumos eléctricos.

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Sobre el autor

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