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Competencias contra la exclusión en el nuevo mercado laboral

Por   /   23 septiembre, 2020  /   Sin Comentarios

Por Fundación Adecco, Entidad dedicada a la inserción de personas que, por sus características personales, encuentran más dificultades a la hora de encontrar un puesto de trabajo.

 

Como en toda crisis, en la complicada situación actual los profesionales que habitualmente han encontrado más dificultades en su acceso al empleo (personas con discapacidad o mayores de 55 años, entre otros) corren el riesgo de convertirse en dobles víctimas de la exclusión. Desde luego, tradicionalmente, estos perfiles son los primeros en caer y los últimos en levantarse. Exclusión de trabajo colectivos desfavorecidos, de PixabayEn cualquier caso, lo cierto es que la pandemia ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad también de muchos perfiles que hasta el momento tenían empleo asegurado.

La moraleja es que todos estamos expuestos a la exclusión y el único camino para hacerle frente es la apuesta por el desarrollo de competencias muy humanas y transversales, características ahora más solicitadas. Hay que tener en cuenta que, tras un periodo de deshumanización sin precedentes, las empresas no solo reforzarán su tecnología como pilar de sostenibilidad, sino que valorarán más que nunca parámetros humanos imposibles de reproducir por las máquinas. Así, la clave residirá en ser más humanos que nunca, siendo las “soft skills” o habilidades blandas las que cotizarán al alza (todo lo que no sea mecanizable va a tener un valor superlativo).

Y en ese sentido, la edad o la discapacidad ya no pueden ni deben ser un freno para el desarrollo de habilidades y competencias. La exclusión laboral futura ya no se vinculará tanto a determinados perfiles (discapacitados, mayores), sino que se relacionará con la ausencia de “soft skills” como la capacidad de aprendizaje, la adaptación, la resiliencia o el espíritu colaborativo. Y es que aparece un nuevo mercado que exige que todos los profesionales estemos en continuo aprendizaje para conectar con unas necesidades que cambian a un ritmo vertiginoso. Y en este proceso, el autoconocimiento y el desarrollo de competencias estratégicas resultarán críticos.

Para hacer frente a todo ello, enmarcado en su campaña “PrepárateParaElEmpleo” y alineado con la máxima de “no dejar a nadie atrás” de la «Agenda 2030», la Fundación Adecco proponemos a los demandantes de trabajo con más dificultades una actividad de autoconocimiento y entrenamiento personal para mejorar su candidatura y conectar con un mercado laboral que no volverá a ser el mismo, tras la crisis del Covid-19. Se concreta ello en la “Guía ilustrada 20 competencias contra la exclusión en el nuevo mercado laboral”, que recoge y detalla la veintena de cualidades que marcarán el rumbo del éxito profesional durante esta década, así como mecanismos para desarrollarlas e incorporarlas a la marca personal de los profesionales.

En concreto, dichas competencias son:

1. Curiosidad. Las personas curiosas son las más deseables para las empresas porque son más ágiles a la hora de aprender nuevos procedimientos y porque suelen hacerse y hacer más preguntas, lo que favorece la comprensión y la fluidez en las relaciones. Así, la mejor forma de trabajar la curiosidad es cuidar la salud emocional, potenciando las aficiones, las relaciones sociales, etc. Todo ello tiene un impacto positivo en el “mundo interior” de cada uno y predispone de forma natural a la curiosidad.

2. Creatividad. En un mundo el que “todo está inventado”, las empresas libran una batalla sin precedentes para captar a los profesionales más creativos, aquellos que tienen ideas originales y aportan un toque de ingenio y singularidad a su cartera de productos y servicios. Para desarrollarla, es importante participar en actividades que nutran las ideas; por ejemplo, asistir a foros y conferencias del sector profesional en cuestión.

3. Espíritu colaborativo. Una personalidad abierta y colaboradora atrae y fideliza clientes, fortalece la red de colaboradores y contribuye a alcanzar los objetivos empresariales. Al respecto, el voluntariado es la fórmula más social y recomendada para ejercitar este espíritu colaborativo, pues permite conocer realidades diferentes y ponernos en el lugar del otro.

4. Iniciativa. En un entorno empresarial en el que cada vez surgen más competidores, las organizaciones buscan diferenciarse de manera constante. Y el único camino para ello es contar con profesionales que dejen a un lado los miedos y se atrevan a dar pasos hacia adelante, proponiendo ideas innovadoras. Así, lo más importante para entrenar la iniciativa es perder el miedo a ser rechazado, a hacer el ridículo o a molestar a los demás. Y además, es importante también entrenar la observación: observar ayuda a detectar mejor las necesidades de los demás y, por tanto, a proponer con atino nuevos proyectos o actividades.

5. Capacidad de aprendizaje o “learnability”. En una sociedad en constante transformación, los profesionales más valorados son los que están siempre dispuestos al aprendizaje y a la mejora continua. Esta habilidad puede potenciarse de muchas formas, empezando por la más evidente como  realizar cursos y formaciones, pasando por otras más autodidactas como seguir a influencers (personas de referencia) en el sector, leer o intercambiar opiniones con otros profesionales.

6. Capacidad de adaptación o “liquidity”. Los puestos con funciones estancas y para toda la vida están en vías de extinción. Y los trabajadores más demandados son precisamente los que se mueven de forma alineada con la empresa, mostrándose dispuestos a salir de su zona de confort. Para desarrollar tal capacidad, lo primero es asimilar que el cambio es la norma y no la excepción. De modo que cuando afrontemos una situación nueva, hemos de relativizar y pensar que la vida es precisamente una sucesión de cambios.

7. Resiliencia. En los entornos de trabajo las dificultades surgen constantemente, por lo que las empresas buscan profesionales que no se asusten ante la adversidad y que, además, sepan sortearla con creatividad, saliendo reforzados. Ser consciente de las limitaciones, no perder nunca de vista las metas o practicar la atención selectiva son algunos hábitos que nos permitirán entrenar la resiliencia.

8. Tolerancia al estrés. Para determinados sectores, especialmente dentro del área de servicios, ser capaz de trabajar bajo ciertos niveles de estrés y presión es fundamental para llegar a los objetivos marcados, habitualmente muy ambiciosos. Y la tolerancia al estrés se fomenta entrenando, sobre todo, la concentración y la relajación.

9. Competencias digitales. El mercado laboral del presente y del futuro ya no se concibe sin la tecnología y prácticamente cualquier puesto de trabajo exige intuición tecnológica. Además, las TIC están ya integradas en todas las fases de búsqueda de empleo. Para adquirirlas, lo mejor es empezar por realizar cursos y formaciones que nos introduzcan en este ámbito.

10. Comunicación eficaz. Se trata de una de las cualidades más valoradas por las empresas, dado que las personas que se comunican bien tienen una mayor capacidad para provocar o influir en los demás, abriendo la empresa a nuevos horizontes. Escuchar, aceptar la diferencia o cuidar el lenguaje corporal son básicos para entrenar la comunicación eficaz.

11. Planificación. Las personas planificadas logran de forma más ágil y eficiente sus objetivos, entregando el trabajo a tiempo y con una mayor calidad. Hacer un “checklist” de tareas, priorizar y no procrastinar son algunas recomendaciones para mejorar la planificación.

12. Autonomía. Las compañías buscan profesionales en los que puedan delegar, de modo que cada cual, en función de su puesto y/o cargo, asuma sus funciones resolutivamente. Proponerse mejorar y trabajar la autoestima son las claves para ser una persona más autónoma.

13. Lealtad organizacional. En un contexto en el que muchos sectores sufren altos índices de rotación, absentismo o fugas de información hacia la competencia, las organizaciones demandan profesionales que tengan predisposición y voluntad para vincularse con el proyecto. Y en ese sentido, una de las técnicas que está cobrando mayor fuerza es el “job crafting” o convertir el puesto de trabajo que realizamos con el que desearíamos tener.

14. Perseverancia. Es uno de los atributos más codiciados por los reclutadores, conscientes de que las personas constantes tendrán la fuerza interior para insistir hasta alcanzar los objetivos que se proponen. Visualizar dicho objetivo o utilizar el deporte como metáfora son algunas técnicas para trabajar este atributo.

15. Orientación a resultados. En tiempos en los que el teletrabajo cobra una importancia hasta ahora desconocida, las empresas buscan personas eficientes, que aprovechen su jornada de trabajo, sin tiempos muertos ni “presentismo”, y que pongan el foco en sus objetivos. Y para orientarse a resultados, hay que trabajar la planificación, establecer un método de trabajo y unos pasos definidos para alcanzar los propósitos.

16. Motivación. Los trabajadores motivados “ganan el partido en el vestuario”, es decir, tienen la actitud y la predisposición adecuadas para finalizar con solvencia cualquier tarea. En ese objetivo, esforzarse por ser más positivo o convertir las tareas en retos son algunas de las prácticas que pueden llevarse a cabo para entrenar la motivación.

17. Empatía. Las personas empáticas tienen tacto, predicen reacciones y saben cuándo insistir y cuándo es mejor dejar espacio. A tal fin, hay que tener presente que la escucha y la atención al lenguaje no verbal son imperativos para ser una persona más empática.

18. Liderazgo. Las empresas demandan de forma creciente líderes que, lejos de infundir miedo o intimidación, transmitan apertura, empatía y confianza. Estos líderes consiguen que las personas se muevan por emociones positivas, consiguiendo así alcanzar los objetivos empresariales de una forma mucho más rápida y efectiva. Y delegar, potenciar la comunicación o felicitar a los demás son hábitos de los buenos líderes.

19. Respeto a la diversidad. Las organizaciones buscan incorporar a sus plantillas profesionales que representen la realidad en la que viven, diversa por naturaleza, y que sepan interrelacionarse con todos los públicos sin actitudes ni sesgos discriminatorios. Además, la diversidad previene posibles conflictos relacionados con la reputación y el liderazgo de la marca. Para todo ello, el mejor modo es salir de la zona de confort; por ejemplo, propiciando conversaciones y encuentros sociales con personas con las que a priori no tenemos nada en común. Y asimismo, el voluntariado se convierte igualmente en una herramienta clave para conocer de cerca otras realidades como la discapacidad.

20. Humanidad. El afecto, la empatía o la solidaridad aún no han podido ser transferidos a un robot, es decir, que son propiedad exclusiva de los seres humanos y no mecanizables. Es por ello por lo que ya tienen un valor incalculable, que no dejará de incrementarse en los próximos años. Y conectar con el entorno y observar sin juzgar son algunas técnicas para “ser más humano”.

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Sobre el autor

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