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El absentismo sigue creciendo en las empresas españolas

Por   /   6 junio, 2016  /   Sin Comentarios

A pesar de que las cifras oficiales publicadas por el INE sobre el absentismo situaban la tasa media española en los últimos 5 años en el 4,41%, lo cierto es que en 2015 se fijó en 4,45% (el más alto desde el 4,70% de 2011), según revela el “Barómetro de Absentismo en España 2016”, reciente investigación llevada a cabo por la consultora de “business performance Ayming. Detecta por tanto una cierta tendencia estable, pues todavía hubo el año pasado nada menos que un 20% de empresas que vio aumentar su porcentaje de absentismo, mientras que otro 49% asegura que en sus organizaciones fue estable respecto a 2014 y el restante 31% afirma que disminuyó.

En cualquier caso, el estudio, basado en una encuesta a responsables de Recursos Humanos de 205 compañías españolas de al menos 50 empleados y que se refiere a las faltas al trabajo durante el ejercicio 2015, muestra que el absentismo fue bastante desigual en las distintas partes de nuestro país. Absentismo en el trabajo, de PixabayAsí, el noreste de España posee una mayor proporción relativa de empresas (38%) que han conseguido reducir su absentismo, seguida por la zona Centro (33%) y Sur (32%), en contraste con la región de Levante, donde sólo el 21% de las empresas lograron reducir su absentismo (en el Norte lo logró el 27% de las firmas). No obstante, es el sur de España donde hay mayor proporción de empresas cuyo absentismo está en aumento (29%), pues el 39% restante dice que el absentismo se mantuvo estable. Mientras, en el resto del país el aumento se mantuvo en una cifras bastante iguales (en todas las demás regiones, entre el 18% y el 20% de empresas así lo sufrieron), aunque sí se aprecia diferencias más sustanciales en cuanto al número de compañías que detectaron una estabilidad en la falta al trabajo: 61% en Levante; 54% en el Norte; 48% en el Centro, y 44% en el Noreste.

En cuanto a los sectores de actividad donde más se notó el absentismo, el estudio de Ayming pone de manifiesto que los que más han conseguido reducir su absentismo en el último año, son los de Sanidad, Educación, Cultura y Deportes, pues en ellos se ha recortado un 36%, frente al 34% que lo ha hecho el de hostelería, comercio y transportes, y desde luego el 29% logrado en la industria y la construcción o el 26% conseguido en comunicaciones, servicios profesionales, financieros y técnicos. Pero salvo en hostelería, comercio y transporte, donde únicamente ha subido un 15%, en los restantes ha aumentado al menos un 23%.

En esa dinámica, lo cierto es que más allá de las enfermedades comunes, que son causa del 76% de las ausencias, otro 19% de los casos de absentismo se producen por razones directamente relacionadas con las condiciones laborales, como son los accidentes de trabajo (14%), los accidentes “in itinere” (3%) y las enfermedades profesionales (25), en tanto que otro 5% se corresponden con causas no injustificadas. En cuanto a las enfermedades comunes en sí, las que se producen en el trabajo son principalmente (61%) de corta duración (entre 0 y 3 días), que son las que no precisan de parte de baja médica y que además se trata de un tramo de ausencias que el 68% de las empresas complementan salarialmente las prestaciones de la Seguridad Social. Al margen del mencionado 61%, otro 19% se corresponde con bajas de 4 a 15 días, un 9% a faltas de 15 a 30 días y el 11% restante en que los empleados se ausentaron más de un mes.

En cualquier caso, e independientemente de que, según estima el estudio, un 60% del absentismo se deba a circunstancias personales, al menos otro 30% de las causas de absentismo tiene que ver con aspectos directamente relacionados con el trabajo, y con los que se puede actuar para paliarlas. Es el caso de las condiciones de trabajo, razón de un 18% del absentismo, de la falta de motivación, que propicia otro 10%, de las tareas y objetivos de su puesto de trabajo (origen de otro 3% de las faltas) o del mismo clima laboral (2%).

El problema es que el absentismo tiene un importante coste para las empresas españolas. Un coste directo, que incluye el coste de sustitución del empleado, el de mantenimiento de salario del trabajador ausente y los costes de la Seguridad Social, pero también lleva aparejados costes indirectos como el coste de planificación, la reducción de márgenes de beneficio, el coste de las acciones preventivas, la pérdida de valor añadido, los períodos de descanso retribuidos, las pérdidas de producto, los costes administrativos de gestión de las bajas, los costes de horas de consultas médicas, etc. Problema al que añadir que apenas un 25% de las empresas encuestadas disponen de un software específico para medir este fenómeno y controlar sus costes.

Eso sí, para combatir el absentismo, las empresas que han conseguido reducirlo han puesto en marcha prácticas que tienen que ver con: la salud y la seguridad en el trabajo, basadas en ergonomía, formación y prevención de riesgos psicosociales (aplicadas por un 97% de las firmas); la gestión de los recursos humanos, apoyadas en cuestiones como descripción de puestos de trabajo, tutorías o incentivos económicos (89%); la propia organización del trabajo, con medidas de flexibilidad horaria o polivalencia de los trabajadores (82%); la comunicación interna, afrontando aspectos como la estrategia, objetivos y cultura de la empresa, como las cifras de actividad o como la Intranet de la organización (69%); y con los planes de carrera, sus objetivos, desarrollo y subidas de sueldo (51%).

Conviene también reseñar, no obstante, que a pesar de que un tercio de las empresas no realizan prácticas preventivas en materia psicosocial, esta medida se ha mostrado como una de las más aplicadas en aquellas que han conseguido reducirlo, seguida por la correcta gestión de RR.HH., al contar con una descripción de puestos, incentivos económicos, etc.

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